En los márgenes de la Asamblea General de la ONU, celebrada en Nueva York, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reunió el martes 22 de septiembre con los mandatarios que integran el “Escudo de las Américas”, una coalición conservadora creada en marzo pasado. Durante el encuentro, Trump ofreció la intervención directa de EE. UU. para combatir a los cárteles de drogas en los países que no pudieran hacerlo por sí mismos, argumentando que la violencia narco‑terrorista ha convertido al hemisferio en un campo de batalla. La alianza, que agrupa a líderes de Argentina, Chile, Ecuador, Guyana, Honduras, Paraguay, Perú, República Dominicana y el nuevo vicepresidente de Colombia, busca sancionar colectivamente a 24 organizaciones del crimen organizado consideradas una amenaza inmediata.
El comunicado emitido tras la reunión enumera a grupos como la Mara Salvatrucha, Los Tiguerones, el ELN, el Cártel de Sinaloa y el Clan del Golfo. Entre las medidas propuestas están el congelamiento de activos, restricciones migratorias y de visado, y la persecución penal de quienes apoyen logística o materialmente a estas organizaciones. Trump afirmó que Estados Unidos está dispuesto a “hacer la guerra a los cárteles” y que, si los gobiernos latinoamericanos no logran eliminarlos, la potencia norteamericana lo hará por ellos. Estas declaraciones marcan una escalada de la retórica contra el narcotráfico, que ya había sido utilizada en anteriores administraciones.
Los mandatarios presentes reaccionaron con entusiasmo. La presidenta de Perú, Keiko Fujimori, elogió el “liderazgo” de Trump y aseguró que su país se une al Escudo con gran determinación. El vicepresidente colombiano, José Manuel Restrepo, sostuvo que la alianza sirve para “preservar las democracias” de la región. Por su parte, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, aplaudió la reciente detención de Nicolás Maduro en Venezuela y pidió trabajar por la democratización de ese país, así como de Cuba y Nicaragua.
Trump también aprovechó su intervención ante la ONU para advertir que, si los intereses estadounidenses se ven amenazados, no descartará el uso de la fuerza militar en Latinoamérica. Aunque mencionó una buena relación con la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, calificó a México como el “epicentro” del narcotráfico y lo instó a recuperar el control de su territorio. Estas declaraciones generan preocupación entre analistas, que temen una posible intervención externa que podría desestabilizar aún más la región.
La propuesta de Trump llega en medio de un clima político conservador que se extiende por varios países latinoamericanos, y plantea preguntas sobre la soberanía nacional y la efectividad de una estrategia militar contra el crimen organizado. Expertos en seguridad advierten que, sin una coordinación integral que incluya desarrollo social y fortalecimiento institucional, la mera presión militar podría resultar insuficiente y generar más violencia.
Mientras tanto, la comunidad internacional observa con cautela la evolución del Escudo de las Américas, una alianza que, aunque aún en sus primeras etapas, podría redefinir la política de seguridad del continente y la relación de Estados Unidos con sus vecinos del sur.
Fuente: Dw