Al menos siete personas, entre ellas dos mujeres y una niña, perdieron la vida en el poblado de Huité, al este de Guatemala, durante una serie de ataques armados ocurridos el domingo por la noche. Las autoridades locales señalaron que el hecho se debió a enfrentamientos entre organizaciones del crimen organizado transnacional, aunque en redes sociales surgieron denuncias anónimas que apuntan a la posible participación de militares guatemaltecos o incluso de fuerzas extranjeras.
El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, se mostró cauteloso y declaró que aún no cuenta con información suficiente para emitir una opinión definitiva. “Preferimos investigar a fondo antes de adelantar conclusiones”, afirmó en entrevista con Emisoras Unidas, añadiendo que todas las hipótesis están bajo una investigación técnica y científica encabezada por la Policía Nacional Civil.
Por su parte, el Ejército guatemalteco negó cualquier implicación y explicó que los disparos se originaron por disputas territoriales entre carteles de droga. La portavoz militar, Nathalia Mollinedo, indicó que el personal del ejército está plenamente identificado con sus distintivos oficiales, descartando la presencia de soldados guatemaltecos en el ataque. Además, el ejército decidió no ingresar al área en el momento para evitar escalar el conflicto.
Videos difundidos en redes y publicados por la prensa local muestran la llegada de un comando armado con vestimenta y equipo militar, lo que alimenta la confusión sobre los autores del hecho. La policía señaló que las investigaciones preliminares apuntan a acciones planificadas por criminales para generar zozobra en la población, y que los ataques se produjeron en tres puntos diferentes del municipio.
Según la Fiscalía, entre los cuerpos hallados se encontraba una camioneta con los restos de una menor de edad y dos mujeres adultas, así como cuatro hombres adultos. El diputado opositor Allan Rodríguez, del partido Vamos, rechazó la versión oficial y exigió al presidente Bernardo Arévalo que aclare los hechos, señalando que existen versiones que apuntan a militares extranjeros involucrados.
El incidente ocurre una semana después de la entrega de armas estadounidenses a Guatemala, tras el fin de un embargo de medio siglo. El presidente Arévalo ha descartado cualquier operación militar de EE. UU. en territorio guatemalteco, recordando que la Constitución lo prohíbe. Mientras tanto, su gobierno enfrenta críticas por la estrategia de seguridad y la lucha contra las pandillas, que en enero dejaron 11 policías muertos.
Fuente: Dw