El crecimiento de la energía solar y otras fuentes renovables ha generado una nueva dinámica en el mercado eléctrico: comprar energía cuando el precio es casi nulo, almacenarla en baterías y venderla cuando la demanda eleva los precios. Esta estrategia, conocida como arbitraje intradiario, ha atraído a empresas que ven en los sistemas de almacenamiento una vía para maximizar ganancias en horarios de alta diferencia de precios.
En el mercado diario de electricidad, los participantes presentan ofertas para cada hora del día siguiente, y el operador del sistema valida su viabilidad técnica. Sin embargo, la naturaleza volátil de la generación renovable obliga a los agentes a ajustar sus posiciones en los mercados intradiarios, donde pueden comprar o vender energía según cambien la demanda y la oferta antes de la entrega.
El indicador clave es el “spread intradiario”, la brecha entre el precio más bajo del día –generalmente en las horas de máxima producción fotovoltaica– y el precio más alto, que ocurre al anochecer cuando la demanda sigue alta. Este diferencial, que en septiembre de 2023 alcanzó 215,37 euros/MWh en España, ha impulsado la inversión en baterías, pues permite comprar energía barata y venderla a precios premium.
No obstante, los analistas advierten que este modelo no es sostenible indefinidamente. La propia expansión de la capacidad de almacenamiento altera el equilibrio del mercado: al cargar muchas baterías en los momentos de bajo precio, la demanda aumenta y los precios suben; al descargarlas en los periodos caros, la oferta se eleva y los precios bajan. Este proceso, llamado canibalización, reduce el spread y compromete la rentabilidad proyectada de nuevos proyectos.
Además, factores técnicos como la degradación de las baterías, su capacidad de desplazamiento y restricciones operativas pueden mermar los ingresos esperados. Las entidades financieras, que basan sus decisiones en proyecciones de ingresos, podrían reconsiderar la viabilidad de inversiones si el diferencial de precios disminuye con el tiempo.
A pesar de estos retos, la industria no se detendrá. Los expertos sugieren que los desarrolladores deben incorporar escenarios de precios más conservadores y planes de operación flexibles para garantizar la financiación. Sólo con análisis de largo plazo y una visión realista del mercado eléctrico podrán las baterías seguir contribuyendo a la transición energética sin convertirse en una ilusión financiera.
Fuente: xataka