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Alemania propone comer mapaches para frenar su proliferación

por editor
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En los bosques del lago Edersee, Alemania, se liberaron dos parejas de mapaches en 1934. Desde entonces, la especie se ha expandido de forma descontrolada; hoy se estima que casi dos millones de roedores conviven con la población humana, convirtiéndose en una plaga agrícola y sanitaria.

El crecimiento no se detuvo. En 1945, una granja peletera de Brandeburgo escapó con 25 mapaches, y la descendencia de esos animales se dispersó por todo el país. La Federación Alemana de Caza (DJV) registró 284,220 muertes entre abril de 2024 y marzo de 2025, un récord histórico que, sin embargo, no logró reducir la población, que sigue reproduciéndose a un ritmo que iguala o supera las bajas.

Frente a esta situación, el chef Steffen Haaßengier, del restaurante Zum Lindeneck en Weimar, lanzó una propuesta poco convencional: incluir la carne de mapache en el menú. Desde 2025 ofrece una hamburguesa de mapache por 17.50 euros y una pierna con Klöße entre 25 y 30 euros, recibida de cazadores que entregan hasta veinte animales al mes, ya desollados y certificados libres de triquina.

El proyecto no es una moda gastronómica; el 18 de abril de 2026 se celebró el primer curso alemán dedicado exclusivamente a la preparación de esta carne, con 70 solicitudes para apenas 20 plazas. Haaßengier, vegetariano en su vida privada, argumenta que el consumo de mapaches permite aprovechar una captura obligatoria y, a la vez, crear conciencia sobre especies invasoras.

Sin embargo, los números ponen en perspectiva la viabilidad económica. Cada mapache aporta entre 1.5 y 2.5 kilos de carne, pero los costos de inspección, análisis de triquina y remuneración del cazador elevan el precio del kilogramo a entre 10 y 17 euros. En total, la producción anual apenas alcanzaría 570 toneladas, insuficiente para cubrir la demanda ni para generar un impacto significativo en la población silvestre.

La propuesta de Haaßengier abre un debate más amplio sobre la gestión de especies invasoras en Europa. Además del mapache, otras especies como el coipú, el ganso del Nilo o la almeja canadiense ya forman parte de la dieta alemana y aparecen en catálogos de especies exóticas invasoras. Convertir a estos animales en alimentos podría ser una estrategia para romper la resistencia pública y fomentar un control más sostenible.

Aún queda por ver si la gastronomía logrará contener la expansión de los mapaches o si la medida será simplemente una curiosidad culinaria. Lo que es seguro es que la discusión ha puesto en el foco la necesidad de políticas más efectivas y creativas para enfrentar la invasión biológica en Alemania.

Fuente: xataka

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