Los residentes del Ejido Primero de Mayo Sur, en Boca del Río, Veracruz, han tomado la iniciativa de reparar los daños causados por los baches y el deterioro de la infraestructura vial, usando recursos propios. La zona, que se extiende entre Lázaro Cárdenas e Ismael Cristen, presenta banquetas invadidas por escombros y grietas que obligan a los peatones a descender al cauce vehicular para evitar accidentes. Además, la acumulación de basura y la saturación de las alcantarillas en cuestión de minutos agravan la situación, generando inundaciones repentinas durante las lluvias de temporada. Los vecinos afirman sentirse abandonados por las autoridades municipales, que según ellos no han respondido a las múltiples denuncias presentadas en los últimos meses.
La falta de mantenimiento ha convertido las calles en un riesgo constante para conductores y transeúntes. Según testimonios recogidos, los propietarios de viviendas han invertido entre 3,000 y 15,000 pesos en reparaciones menores, como relleno de baches y refuerzo de banquetas, para evitar daños mayores en sus automóviles y lesiones personales. Estas inversiones, sin embargo, no cubren el costo total de los problemas estructurales, que requieren obras de mayor envergadura y coordinación con la Dirección de Obras Públicas del municipio.
Expertos en urbanismo advierten que el deterioro de la infraestructura vial impacta directamente en la calidad de vida y la actividad económica local. La zona de Primero de Mayo Sur alberga numerosos comercios familiares que dependen del flujo vehicular y peatonal para sus ventas. La mala imagen de las calles, sumada a la percepción de abandono, ha provocado una disminución del tránsito comercial y ha desalentado a potenciales inversionistas, lo que a su vez limita el desarrollo económico del sector.
Frente a la inacción oficial, los vecinos organizaron una asamblea el pasado viernes, donde acordaron crear un fondo comunitario para financiar reparaciones temporales y contratar a empresas locales. Además, redactaron una carta dirigida al presidente municipal y al secretario de Desarrollo Urbano, exigiendo una respuesta inmediata y la elaboración de un plan de rehabilitación de la zona. La solicitud incluye la limpieza regular de alcantarillas y la instalación de señalizaciones de seguridad.
Las autoridades municipales, por su parte, han señalado que existen limitaciones presupuestarias y que los recursos se están destinando a proyectos de mayor prioridad en otras áreas de la ciudad. Sin embargo, representantes del Ayuntamiento reconocieron la necesidad de atender la queja y prometieron programar una inspección técnica en los próximos quince días. La comunidad espera que este gesto no sea meramente protocolario, sino el inicio de acciones concretas.
Mientras tanto, los residentes continúan utilizando sus propios recursos para mitigar los efectos de los baches, mientras documentan el deterioro mediante fotos y videos que comparten en redes sociales. La presión ciudadana ha generado un debate sobre la responsabilidad del gobierno local y la participación de la sociedad civil en la gestión de los servicios públicos. La esperanza es que, con la visibilidad que ha tomado la denuncia, se logre una solución definitiva que devuelva la seguridad y el orden a las calles de Boca del Río.
Fuente: Diario de Xalapa