La bolsa estadounidense sufrió un fuerte revés el jueves cuando Tesla cerró a 343,69 dólares, una caída del 10,77% en la jornada. La caída se sumó a la de la jornada anterior, dejando a la compañía con una pérdida anual cercana al 24%. En paralelo, SpaceX también se desplomó, cotizando a 123,62 dólares con una bajada del 9%, según Bloomberg. Estas dos empresas, lideradas por Elon Musk, fueron las más afectadas en el sector tecnológico tras los resultados de las elecciones de medio término en Estados Unidos.
Según datos de CNBC, el valor de mercado combinado de Tesla y SpaceX se redujo en más de 420.000 millones de dólares entre el cierre del martes y la tarde del jueves. Los analistas de The Motley Fool señalan que la razón no es un deterioro interno de las compañías, sino una revalorización del riesgo político después de que los demócratas tomaran el control de ambas cámaras del Congreso y ganaran cargos clave en Texas, estado donde están ubicadas las sedes de ambas empresas.
El contexto político es crucial: Elon Musk, mayor donante republicano del ciclo, aportó más de 470 millones de dólares a candidatos que en su mayoría resultaron derrotados. Con el nuevo panorama, los inversores temen que el gobierno imponga regulaciones más estrictas a los centros de datos y a la inteligencia artificial, áreas donde Tesla y SpaceX están invirtiendo fuertemente. Deutsche Bank advierte que la capacidad de cómputo de SpaceX en Texas podría enfrentar retrasos y mayores gastos de capital para cumplir con normas más severas.
Goldman Sachs estima que las victorias demócratas podrían generar moratorias a corto plazo que afecten al 45% de la expansión planificada de centros de datos en EE.UU. Esto es relevante porque más de la mitad de los ingresos de SpaceX en el tercer trimestre provino del alquiler de capacidad de cómputo. Además, CNN informó que a Musk y a SpaceX se les solicitó conservar registros sobre restricciones a una versión militar de Starlink en Ucrania, lo que podría ser el primer indicio de escrutinio congresional.
En el horizonte estratégico, Musk anunció en octubre el proyecto Terafab, un macrocentro de desarrollo de chips que costará hasta 119.000 millones de dólares y que involucrará a ambas compañías. También se ha mencionado la posibilidad de una fusión entre Tesla y SpaceX, aunque ahora enfrentará un entorno regulatorio mucho más complejo.
El desplome de las acciones tecnológicas no se limita a Tesla y SpaceX; el sector de chips y centros de datos también ha sufrido fuertes pérdidas, arrastrando a los principales índices. El temor a una regulación más estricta sobre la IA está generando una venta masiva que podría marcar un nuevo punto de inflexión para la industria tecnológica en EE.UU.
Fuente: Xataka