La presa de las Tres Gargantas, la mayor obra hidráulica del mundo, terminó de llenarse en 2006 y transformó el cauce del Yangtsé en un lago de cientos de kilómetros. El nivel del agua subió más de 100 metros, sumergiendo dos ciudades, 114 pueblos y 1,680 aldeas, y obligó al desplazamiento de alrededor de 1.3 millones de personas. La magnitud del proyecto, concebido para controlar inundaciones, generar energía y favorecer el comercio interior, trajo también graves problemas medioambientales y geotécnicos, como aumento de la actividad sísmica y deslizamientos de tierra en la cuenca.
Ante la necesidad de mantener la navegación fluvial, China construyó en 2003 una esclusa de cinco niveles, la más grande del planeta, que permitió elevar los barcos entre los dos cuerpos de agua. Sin embargo, el proceso requería entre tres y cuatro horas por paso y pronto alcanzó su capacidad máxima, limitando el flujo de mercancías que pasaba por el tramo superior del río.
Para superar esa barrera, los ingenieros de la Corporación Three Gorges desarrollaron un ascensor hidráulico que eleva embarcaciones directamente por la fachada de la presa. Las pruebas iniciaron en septiembre de 2016 y el sistema, operado por la empresa KREBS+KIEFER, utiliza una cámara de agua de 120 metros de largo, 18 de ancho y 3.5 de profundidad. El ascensor eleva los barcos hasta 113 metros, en menos de una hora, reduciendo el tiempo de tránsito de 3.5 horas a aproximadamente 50 minutos.
El ascensor está diseñado para buques de hasta 3,000 toneladas, lo que cubre la mayoría de los barcos de carga ligera que transitan el Yangtsé. Los buques de mayor porte continúan usando la esclusa, que sigue operando a plena capacidad. El diseño original preveía colgar la cámara mediante cables de acero, pero se descartó por riesgos de inestabilidad, optándose por un sistema de soporte más robusto.
A pesar de su innovación, el ascensor no ha eliminado los retos sociales y económicos derivados del embalse. Las ciudades reubicadas, como Fengjie y Wushan, siguen enfrentando problemas de infraestructura y fondos malversados, según informes de CNN y del Consejo de Estado chino. Además, la zona alrededor del embalse mantiene una alta vulnerabilidad a deslizamientos, lo que obliga a las autoridades a seguir invirtiendo en monitoreo geotécnico.
En conjunto, la presa de las Tres Gargantas representa un caso emblemático de cómo los grandes proyectos de infraestructura pueden generar soluciones tecnológicas avanzadas, como el ascensor de barcos, pero también desencadenar consecuencias sociales y medioambientales que persisten décadas después de su inauguración.
Fuente: xataka