Apple está apostando por una Siri impulsada por inteligencia artificial que llegue a todos sus dispositivos, pero al mismo tiempo ha empezado a limitar el presupuesto de tokens que sus empleados pueden usar en sus labores diarias. Según informó Bloomberg, la compañía redujo discretamente el límite diario de gasto en tokens de algunos ingenieros de 300 a 200 dólares, y está evaluando bajarlo aún más, incluso a 100 dólares para ciertos equipos. Esta medida afecta también a áreas no técnicas, donde algunos grupos pasarían de 100 a 25 dólares diarios, con la posibilidad de solicitar excepciones bajo revisión.
El recorte presupuestario no es exclusivo de Apple; varias empresas tecnológicas que recientemente alentaron a sus trabajadores a usar herramientas de IA como ChatGPT, Claude o Gemini, ya han recibido sus primeras facturas de consumo. El impacto ha sido suficiente para que muchas de ellas cierren el grifo y establezcan topes más estrictos. En el caso de Apple, la medida se produce a pesar de que la compañía destinó 45,765 millones de dólares a investigación y desarrollo en su último ejercicio, un aumento del 32% respecto al año anterior, gran parte del cual se atribuye a la inversión en IA.
Los empleados citados por Bloomberg aseguran que pocos utilizaban la totalidad de la asignación de 300 dólares, por lo que el ahorro real podría ser marginal. Sin embargo, la restricción ha generado preocupación entre el personal, que la interpreta como una señal de posibles recortes mayores o despidos, fenómeno ya observado en otras gigantes del sector. Mientras tanto, Nvidia adopta una postura opuesta: su CEO Jensen Huang declaró que la empresa gasta miles de millones en tokens para sus ingenieros, pues cada token consumido impulsa la venta de sus chips de cómputo.
El fenómeno conocido como “tokenmaxxing”, donde empleados compiten por consumir la mayor cantidad de tokens, ya había sido frenado en compañías como Meta, Amazon y Microsoft. En Microsoft, un caso de 28,000 dólares en tokens en un solo mes llevó a la alta dirección a prohibir la práctica. Algunas firmas, como Revolut, han optado por cambiar de modelo, utilizando modelos de código abierto como GLM que pueden ejecutarse en servidores propios, reduciendo drásticamente los costos.
Apple, por su parte, sigue impulsando la integración de Siri AI en todos sus productos, pero la restricción interna sugiere que la compañía busca equilibrar la innovación con un control riguroso del gasto. El debate sobre cuánto debería costar la IA para las grandes corporaciones continúa abierto, y la decisión de Apple podría marcar una tendencia en la gestión de recursos de IA dentro de la industria.
En conclusión, mientras Apple promociona una Siri más inteligente y omnipresente, sus empleados deben adaptarse a límites de gasto más estrictos, lo que refleja la tensión entre la carrera por la innovación y la necesidad de mantener bajo control los costos operativos de la inteligencia artificial.
Fuente: xataka