Un equipo de la Universidad Nacional de Singapur (NUS) ha logrado integrar una pantalla táctil directamente en la fibra de un jersey, demostrando que la prenda sigue siendo lavable, flexible y transpirable. El proyecto, liderado por el profesor adjunto Tural Khudiyev, fue publicado en la revista Nature en octubre y representa, según los autores, la primera pantalla táctil tejida en una pieza de ropa. Si la tecnología se escala, la ropa podría mostrar información y responder al tacto sin necesidad de paneles rígidos internos.
La manga experimental contiene 54 fibras de píxeles, cada una de un milímetro de grosor y equipada con 96 LEDs. Juntas forman una pantalla de 96 × 54 píxeles, de 168 × 105 mm, con una tasa de refresco de 30 fps y profundidad de color de 8 bits. Cada fibra tiene su propio canal de control, lo que permite que un fallo aislado no afecte a las demás y que la pantalla registre varios toques simultáneos. Además de la visualización, los investigadores incorporaron micrófono, altavoz, sensores de movimiento, orientación magnética, temperatura y luz ambiental, habilitando funciones como reproducción de video, calculadora, brújula y lectura de la temperatura corporal.
El mayor reto fue adaptar la electrónica plana a una estructura unidimensional. Los científicos comenzaron con cables diminutos, usaron láser para abrir puntos de soldadura precisos y humedecieron la superficie para que el metal fundido se adhiriera solo allí. Con este método lograron conectar más de 5 000 chips a través de 20 000 conexiones. Las tiras de LED se introdujeron luego en una fibra polimérica multicapa mediante estiramiento térmico, mientras una capa sensible al tacto se colocó bajo los LEDs; al presionar, la fibra cierra un circuito y determina la posición del dedo.
Las pruebas de durabilidad fueron alentadoras: la emisión de luz y la respuesta táctil se mantuvieron prácticamente sin cambios después de 50 lavados en lavadora convencional y de 1 000 dobleces de hasta cinco milímetros. El tejido conserva la transpirabilidad de algodón, poliéster o denim y cumple con los límites de seguridad para contacto cutáneo.
A diferencia de iniciativas comerciales como la chaqueta Jacquard de Levi’s‑Google, que solo ofrecía sensores en el puño y fue cancelada en 2023, este prototipo muestra una integración completa en el tejido. Sin embargo, la resolución sigue siendo baja y el audio genera pérdidas de fotogramas. Además, aún no se ha definido una solución de alimentación ni el consumo energético entre cargas, y el diámetro de un milímetro sigue siendo grueso para prendas cotidianas.
Los investigadores apuntan a reducir el tamaño de los chips y el grosor de las fibras para lograr pantallas más nítidas y mayores, lo que permitiría su producción en máquinas industriales estándar. Ven un futuro donde la ropa recopile datos fisiológicos en tiempo real y permita al usuario interactuar con esa información directamente a través de la prenda, abriendo puertas a aplicaciones en salud y monitorización personal.
Fuente: xataka