Gonzalo Moratorio, destacado virólogo uruguayo, murió este jueves a los 44 años tras una dura lucha contra un glioblastoma, un tumor cerebral extremadamente agresivo. El fallecimiento provocó la declaración de dos días de luto nacional por parte del gobierno, y el presidente Yamandú Orsi expresó su agradecimiento en redes sociales, asegurando que Uruguay le estará eternamente agradecido. Moratorio había sido un pilar esencial en la respuesta sanitaria del país durante la pandemia de Covid‑19, contribuyendo con la creación de kits de diagnóstico de bajo costo que permitieron detectar casos rápidamente y salvar vidas.
Durante la crisis sanitaria, Moratorio dirigió el Laboratorio de Evolución Experimental de Virus del Instituto Pasteur de Montevideo y se desempeñó como profesor en la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República. Su papel como asesor del Estado lo catapultó a la fama nacional e internacional, ya que su investigación sobre la evolución de los virus de ARN buscaba comprender cómo estas moléculas generan y toleran mutaciones, con el objetivo de diseñar nuevos tratamientos. Junto a la científica Pilar Moreno, desarrolló pruebas diagnósticas accesibles que fueron clave para el control epidemiológico en Uruguay.
En diciembre de 2020, la prestigiosa revista Nature lo incluyó entre las diez personas que más impactaron la ciencia ese año, siendo el único latinoamericano en la lista. Ese mismo mes, la Cámara de Representantes lo nombró “Héroe Contemporáneo del Bicentenario”, reconociendo su contribución al posicionamiento internacional de la ciencia uruguaya. Su trayectoria incluye una licenciatura en Ciencias Biológicas, una maestría en Biología Celular y Molecular, y una estancia postdoctoral en Virología Molecular en el Institut Pasteur de París.
Al regresar a su país, Moratorio lideró proyectos que iban más allá del SARS‑CoV‑2, explorando la restricción evolutiva de arbovirus como dengue, zika y chikungunya mediante biología sintética. También investigó el uso de virus modificados genéticamente como posibles agentes contra el cáncer, una línea de trabajo que resultó personalmente relevante cuando le diagnosticaron glioblastoma.
El tratamiento contra su enfermedad resultó extremadamente costoso. Tras agotar recursos familiares y donaciones, Moratorio solicitó al Ministerio de Salud Pública la importación de inmunoterapias caras, pero la petición fue inicialmente rechazada. Un tribunal ordenó al Ministerio proporcionar los medicamentos, decisión que el propio MSP apeló bajo argumentos de equidad y justicia social, citando la gran cantidad de pacientes en situaciones similares.
A pesar de su delicado estado, Moratorio continuó investigando con sus colegas, buscando estrategias para vencer al glioblastoma, uno de los cánceres más mortales. Su muerte deja un vacío en la comunidad científica uruguaya y mundial, pero su legado permanece en los diagnósticos que salvó y en la inspiración que brinda a futuras generaciones de investigadores.
Fuente: Bbc