Apple presentó el MacBook Pro de 14 pulgadas con el chip M6, la versión de entrada de la línea más potente. A simple vista parece una evolución menor, pero incorpora novedades que lo diferencian: pantalla táctil OLED con la llamada Isla Dinámica, cuerpo 170 gramos más pesado y conectividad Wi‑Fi 7 y Bluetooth 6. El modelo que probamos incluye 16 GB de RAM y 1 TB de SSD, con un precio de 2 329 euros, y representa la configuración que la mayoría de usuarios considerará.
El diseño sigue siendo el mismo que el del M5: chasis de aluminio, puertos HDMI, ranura SD, tres Thunderbolt y un ventilador que permite mantener altas frecuencias de reloj. La gran diferencia radica en el procesador: 12 núcleos de CPU (6 de eficiencia, 2 súper y 4 de rendimiento), GPU de 12 núcleos y, por primera vez, doble Neural Engine. Apple asegura un aumento de hasta un 30 % en rendimiento gráfico y 25 % en tareas de IA respecto al M5, aunque los benchmarks independientes revelan mejoras más matizadas, que van del 18 % al 70 % según la aplicación.
En pruebas de un solo núcleo, el M6 supera a los chips anteriores con 802 puntos en Cinebench, lo que se traduce en una respuesta más ágil al abrir apps, navegar o editar documentos. En carga multihilo, sin embargo, el rendimiento vuelve a la jerarquía tradicional: 5 384 puntos, lejos del M4 Max pero superior al M2. El ventilador se activa con cargas prolongadas, generando ruido perceptible en pruebas de Cinebench multihilo, algo que el Air sin ventilador no experimenta.
La memoria de 16 GB muestra su límite al trabajar con modelos de IA locales de gran tamaño; solo los modelos pequeños se ejecutan sin que el ventilador arranque. La velocidad de generación de texto se mantiene estable alrededor de 25 tokens por segundo, pero al activar razonamiento el tiempo de respuesta se alarga. La velocidad de transferencia del SSD (153 GB/s) es idéntica al M5, mientras que las versiones de mayor capacidad llegan a 170 GB/s.
Comparado con el MacBook Air M5, el Pro ofrece pantalla más brillante a 120 Hz, mayor variedad de puertos y seis horas más de autonomía declarada, pero pesa 320 gramos más y cuesta aproximadamente 900 euros extra. La decisión de compra dependerá de si el usuario necesita la pantalla Pro, los puertos adicionales o el ventilador para cargas intensas.
En conclusión, el MacBook Pro M6 es un portátil excelente para la mayoría de tareas cotidianas y creativas, pero su verdadero valor se define por dos preguntas: ¿realmente necesitas la potencia extra y los puertos del Pro, o el Air cubre tus necesidades? Si la respuesta es sí, el precio adicional está justificado; de lo contrario, el dinero podría quedarse mejor en tu bolsillo.
Fuente: xataka