AMD está a punto de romper una década de dominio de Intel en el mercado de procesadores. Durante los últimos cinco años, los ingresos de Intel se mantuvieron estancados o retrocedieron, mientras que los de AMD crecieron de forma sostenida, especialmente en los dos últimos años. En 2021 Intel facturaba 79,000 millones de dólares, casi cinco veces más que los 16,400 millones de AMD; en 2022 la brecha se redujo a 63,100 contra 23,600 millones. Para 2025, AMD alcanzó 34,600 millones, mientras que Intel cayó a 52,900 millones, señalando una tendencia clara de alza para la firma de Lisa Su.
En la recta final de 2026, las proyecciones de AMD indican ingresos de 17,000 millones de dólares en el cuarto trimestre, superando la estimación de Intel de entre 15,000 y 16,000 millones. Este cruce de cifras representa el primer momento histórico en que AMD supera a su rival en facturación trimestral. El motor de este impulso son los aceleradores de inteligencia artificial y los procesadores EPYC, diseñados para centros de datos, cuya demanda se ha disparado con la explosión de la IA en los últimos dos años.
Los aceleradores Instinct y la línea EPYC se han convertido en la columna vertebral de la estrategia de AMD, que ha creado la plataforma Helios, un sistema completo de rack para centros de datos. Grandes nombres como Anthropic, Meta, Microsoft, OpenAI y Oracle Cloud Infrastructure ya han adquirido sistemas Helios, consolidando a AMD como proveedor clave en la infraestructura de IA. Lisa Su anticipa que la división de soluciones para centros de datos representará más del 80% de los ingresos de la compañía en 2027.
Intel, por su parte, ha intentado revertir la situación bajo la dirección de Lip‑Bu Tan, quien asumió el cargo en marzo del año pasado. Aunque los resultados financieros mejoraron ligeramente, la empresa sigue enfrentando problemas de suministro de sus procesadores Xeon, esenciales para competir en el mercado de centros de datos. Además, la caída del segmento de PC, agravada por el aumento de precios de componentes, ha mermado aún más sus perspectivas.
La rivalidad entre AMD e Intel ha pasado de una competencia de precios a una carrera por la supremacía en IA y computación en la nube. Mientras AMD capitaliza la demanda de soluciones integrales para data centers, Intel lucha por recuperar participación con su línea Xeon y una estrategia de diversificación que aún no rinde frutos significativos. Los analistas coinciden en que el panorama a mediano plazo se inclina más favorablemente hacia AMD.
En conclusión, el posible cruce de ingresos en 2026 no solo marca un hito financiero, sino que también refleja un cambio estructural en la industria de semiconductores. AMD ha dejado de ser la “segundona” de los años 90 para consolidarse como líder en sectores críticos como IA y cloud, mientras Intel deberá reinventarse para volver a ser competitivo.
Fuente: Xataka