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Científicos japoneses transfieren la proteína protectora de un tardígrado a células humanas

por editor
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Un equipo de la Universidad de Tokio logró introducir en células humanas la proteína Dsup, descubierta en el tardígrado Ramazzottius varieornatus, y demostrar que reduce a la mitad el daño al ADN provocado por radiación ionizante. Los tardígrados, diminutos animales de menos de un milímetro, son famosos por sobrevivir a la desecación, temperaturas extremas y dosis letales de radiación. Su resistencia proviene de mecanismos evolutivos que estabilizan la cromatina y neutralizan radicales libres, entre los que destaca la proteína Dsup, abreviatura de “damage suppressor”.

En 2016, los investigadores secuenciaron el genoma de esta especie y aislaron el gen que codifica Dsup. Decidieron transferirlo a una línea celular humana (HEK293) mediante un vector de expresión. Tras exponer ambas poblaciones de células a 10 Gy de rayos X, observaron que el 33 % del ADN de las células de control quedó fragmentado, mientras que solo el 16 % mostró roturas en las células que producían Dsup. Además, las células modificadas mantuvieron una mayor capacidad de proliferación después de la irradiación.

El mecanismo de acción de Dsup consiste en unirse al núcleo y a los nucleosomas, formando una capa protectora que impide que los radicales hidroxilo dañen la doble hélice. Estudios publicados en la revista eLife confirmaron que la proteína interactúa directamente con la cromatina, reduciendo la generación de roturas y facilitando la reparación posterior. Estas propiedades, originadas para enfrentar la desecación, resultan también efectivas contra el estrés oxidativo inducido por la radiación.

Desde entonces, el hallazgo ha abierto una nueva línea de investigación en biotecnología y medicina. Científicos de varios países están explorando si Dsup puede incorporarse a terapias de radioprotección para pacientes oncológicos, o si puede servir como base para desarrollar cultivos celulares más resistentes en bioproducción. Sin embargo, la aplicación en humanos completos plantea desafíos de seguridad, distribución génica y posibles efectos secundarios desconocidos.

En 2026, nuevos estudios mostraron que la expresión de Dsup en células de mamífero mejora la supervivencia bajo estrés oxidativo prolongado, pero también revelaron que la proteína no protege contra todos los tipos de daño genético. Los tardígrados emplean un conjunto amplio de proteínas desordenadas y estrategias celulares para sobrevivir; Dsup es solo una pieza del complejo escudo evolutivo de estos organismos.

El potencial de trasladar una defensa milenaria a la biología humana es fascinante, pero aún está lejos de convertirse en una solución clínica. Mientras tanto, el experimento japonés sigue siendo un referente de cómo la biología de organismos extremos puede inspirar innovaciones en la medicina y la ciencia de materiales.

https://www.youtube.com/watch?v=zG9qZfC7OXc

Fuente: Xataka

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