Inicio CienciaRevelan el misterio de los “cerdos del infierno” que poblaron la península hace 30 millones de años

Revelan el misterio de los “cerdos del infierno” que poblaron la península hace 30 millones de años

por editor
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Un nuevo estudio publicado en la revista Geologica Acta ha puesto en jaque la identificación tradicional de los entelodóntidos hallados en el yacimiento de Rocallaura, en la cuenca del Ebro. Durante décadas los fósiles fueron atribuidos a la especie Entelodon magnus, pero el análisis exhaustivo de los restos muestra que, si bien pertenecen al género Entelodon, no encajan ni con E. magnus ni con la especie francesa E. deguilhemi. La conclusión de los investigadores es que el material ibérico no puede asignarse a ninguna especie conocida, dejando abierta la posibilidad de descubrir una nueva variante evolutiva.

Los entelodóntidos, apodados popularmente “cerdos del infierno” por su cráneo masivo y sus poderosas mandíbulas, dominaban los ecosistemas del Oligoceno, hace aproximadamente 30 millones de años. Sus cráneos presentan expansiones óseas en el hueso yugal y prominentes tubérculos en la mandíbula inferior, estructuras que servían como puntos de anclaje para una musculatura mandibular extremadamente fuerte. Esta adaptación les permitía abrir la boca en ángulos extremos y ejercer una mordida capaz de triturar materiales duros, como huesos o vegetación leñosa.

Sin embargo, el aspecto temible de estos animales no se traduce en un comportamiento depredador especializado. El análisis de su dentición revela un desgaste similar al del jabalí actual y ligeramente diferente al del oso pardo, lo que sugiere una dieta omnívora oportunista. Se alimentaban de raíces, tubérculos, carroña y pequeños vertebrados, pero no cazaban grandes presas. Curiosamente, sus parientes norteamericanos presentan signos de desgaste dental más cercanos a los de leones o hienas, lo que indica posibles diferencias en el estilo de vida entre continentes.

Desde el punto de vista filogenético, los entelodóntidos están más próximos a hipopótamos y cetáceos que a los cerdos modernos, a pesar de su morfología similar. Este hallazgo refuerza la necesidad de revisar la clasificación tradicional basada en características superficiales y de aplicar métodos moleculares y morfológicos más precisos.

El trabajo en Rocallaura representa solo el inicio de una serie de investigaciones que buscan ampliar el registro fósil ibérico. El equipo ya está examinando nuevos restos provenientes de yacimientos cercanos, como El Talladell, con la esperanza de encontrar más evidencia que ayude a definir la verdadera identidad de estos gigantes del Oligoceno.

Las implicaciones de este descubrimiento van más allá de la paleontología española. Redefinir la especie o descubrir una nueva variante aporta datos cruciales para entender la evolución de los mamíferos artiodáctilos y la dinámica de los ecosistemas prehistóricos en Europa. Además, abre la puerta a futuras colaboraciones internacionales que podrían esclarecer cómo estos animales se dispersaron y adaptaron a diferentes ambientes hace millones de años.

Fuente: xataka

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