La grasa ha sido vilipendiada durante décadas, impulsada por dietas de moda y productos “bajos en grasa”. Sin embargo, expertos advierten que buscar un cuerpo ultradelgado puede ser tan dañino como la obesidad. En los últimos años, el auge de fármacos para adelgazar y la obsesión por un físico marcado han reavivado la preocupación por niveles de grasa peligrosamente bajos, especialmente entre jóvenes atletas y usuarios de redes sociales.
La grasa corporal no es solo un depósito pasivo de energía; es un órgano activo que regula hormonas, temperatura y la respuesta inmunitaria. Según la endocrinóloga Elif Oral, de la Universidad de Michigan, las células adiposas liberan leptina, una hormona que informa al cerebro sobre las reservas energéticas. Cuando la grasa es insuficiente, la leptina disminuye, el cerebro percibe escasez y el cuerpo entra en “modo inanición”, reduciendo funciones no esenciales como la reproducción y la defensa contra infecciones.
Un déficit de grasa también compromete la masa muscular y la densidad ósea. Jessica Maung, investigadora de la Universidad de Michigan, explica que la falta de reservas obliga al organismo a degradar tejido muscular para obtener energía, aumentando la fragilidad y el riesgo de fracturas. El profesor Fredrik Karpe, de Oxford, señala que esta situación deja al cuerpo sin recursos para enfrentar enfermedades agudas, como infartos o accidentes cerebrovasculares, reduciendo la probabilidad de supervivencia.
En los hombres, la escasez de grasa puede disminuir la testosterona, mermando la energía y el rendimiento físico. En las mujeres, la ausencia de tejido adiposo se asocia con amenorrea y trastornos reproductivos. Estudios demuestran que, en la mediana edad y vejez, un ligero exceso de grasa protege contra la mortalidad por enfermedades graves, fenómeno conocido como la “paradoja de la obesidad”.
¿Qué porcentaje de grasa es saludable? No existe un número universal, pero las guías indican que los hombres adultos deberían mantener entre 10‑20 % y las mujeres entre 20‑29 % de grasa corporal. Los deportistas de élite pueden estar por debajo de esos rangos, pero siempre bajo supervisión médica. Medir la grasa con precisión requiere escáneres DEXA; los métodos caseros como pliegues cutáneos o básculas inteligentes son menos fiables.
Para cuidar la salud, es más útil observar indicadores como la relación cintura‑altura (0,4‑0,49) y la cintura‑cadera (≤0,90 hombres, ≤0,85 mujeres). Mantener una alimentación equilibrada, ejercicio regular y entrenamiento de fuerza ayuda a conservar la cantidad adecuada de grasa, evitando los extremos que ponen en riesgo la vida.
En conclusión, la grasa corporal es esencial para la supervivencia; la clave está en encontrar el equilibrio. No se trata de eliminarla, sino de respetar su función biológica y mantener niveles que favorezcan la salud a largo plazo.
Fuente: Bbc