Amazon ha decidido dejar de cobrar los 19,99 dólares mensuales por Alexa+, su versión premium del asistente de voz, y lo incluye sin costo adicional en todos los dispositivos Fire TV compatibles en Estados Unidos. La actualización ya está disponible y se aplica automáticamente, convirtiendo millones de televisores y cajas de streaming en una puerta de entrada a la inteligencia artificial de la compañía. Con este movimiento, la empresa busca que los usuarios hablen directamente con su televisor para buscar contenidos, obtener recomendaciones o hacer preguntas sobre lo que está en pantalla, sin necesidad de suscribirse a Prime.
Hasta ahora, Alexa+ estaba reservado a suscriptores de Prime o a quienes pagaran la tarifa mensual. La decisión de hacerlo gratuito elimina la barrera de acceso y, según Amazon, los usuarios de Fire TV ya interactúan el doble con la versión mejorada del asistente en comparación con la Alexa tradicional. El nuevo agente de IA no solo informa del clima, sino que puede buscar películas, sugerir series según gustos específicos y actuar sobre otros servicios del ecosistema Amazon, como compras y control de dispositivos domésticos.
Esta estrategia no es meramente un regalo; Amazon busca reforzar su ecosistema y generar ingresos indirectos. Cada interacción con Alexa+ abre la posibilidad de recomendar productos, impulsar ventas y fidelizar a los usuarios dentro de la plataforma. De esta forma, un cliente que use el asistente a diario puede resultar más valioso para la compañía que aquel que paga la suscripción pero apenas lo utiliza.
En el contexto de la carrera por la IA, gigantes como OpenAI, Google y Anthropic compiten en modelos de lenguaje, pero Amazon apuesta por su amplia base de hardware: Echo, Fire TV y dispositivos domésticos ya presentes en millones de hogares. Si la IA se vuelve parte de la rutina cotidiana, la distribución masiva de la tecnología puede ser la ventaja competitiva más importante, incluso sin desarrollar el modelo más avanzado.
Por el momento, la oferta gratuita solo está disponible en EE. UU., y la empresa no ha confirmado planes para extenderla a otros mercados. Sin embargo, el gesto revela la prioridad de Amazon: demostrar que una capa gratuita de IA puede generar más negocio que una suscripción obligatoria, al impulsar el uso del asistente y, con ello, el consumo dentro de su ecosistema.
Analistas señalan que esta jugada podría acelerar la adopción de la IA en el hogar y obligar a la competencia a replantear sus estrategias de precios y distribución. La expectativa ahora es observar si los usuarios aprovechan la nueva funcionalidad y cómo impactará en las ventas de productos y servicios vinculados a Amazon.
Fuente: Xataka