En 2026 el mercado de altavoces ha dejado de medir su valor sólo por la calidad sonora. Los consumidores buscan dispositivos que se integren en el hogar, funcionen al aire libre y ofrezcan control por voz inteligente. Por eso, fabricantes como Samsung, Sonos y JBL compiten en varios frentes: mejorar la acústica, ampliar la conectividad y añadir funciones que van más allá de reproducir música.
Una tendencia clara es la capacidad de los altavoces para complementar otros equipos, sobre todo televisores. Samsung, con su línea Music Studio y la tecnología Q‑Symphony, permite sincronizar barras de sonido, televisores y altavoces compatibles, creando un ecosistema escalable sin grandes inversiones iniciales. Sonos ofrece una solución similar: sus modelos Play y Move 2 pueden agruparse en red, incluso fuera de la casa, para crear una experiencia de sonido envolvente en cualquier espacio.
La movilidad también se vuelve esencial. Modelos como el Sonos Play incluyen baterías de larga duración y certificación IP67, lo que los hace aptos para exteriores y resistentes al polvo y al agua. JBL, por su parte, lanzó la serie Cove, que permite transferir la reproducción a otro altavoz con solo pulsar un botón, sin necesidad de sacar el móvil. Estas características convierten al altavoz en un compañero de viaje y de fiestas, no sólo en un elemento estático del salón.
El sonido inmersivo se consolida como argumento de venta de gama alta. JBL incorpora Dolby Atmos en varios de sus modelos, mientras LG presenta la línea Sound Suite M5 y M7 con Dolby Atmos FlexConnect, que adapta la reproducción a la posición y características de la habitación. Sony apuesta por los altavoces traseros BRAVIA Theatre Rear 9 para sistemas de cine en casa, y sus series ULT Tower 7 y Tower Max ofrecen el modo 360° Party Sound para eventos sociales.
La inteligencia artificial está redefiniendo la experiencia auditiva. JBL Xtreme 5 detecta si el contenido es música o voz y ajusta automáticamente la ecualización, reduciendo la distorsión en volúmenes altos. LG Xboom Stage 501 y Blast utilizan AI Sound para analizar el tipo de contenido y optimizar la reproducción, resaltando voces, melodías o ritmos según el contexto. Estas tecnologías permiten que el altavoz se auto‑calibre sin intervención del usuario.
Los asistentes de voz también evolucionan. Google ha sustituido a su asistente tradicional por Gemini en varios altavoces, Apple impulsa Siri AI y Alexa+ sigue mejorando su capacidad de interpretación. Sonos anuncia un asistente que podrá entender peticiones relacionadas con el ambiente y reconocer canciones aunque el usuario no recuerde el título. La integración de Wi‑Fi, Bluetooth de bajo consumo, AirPlay 2, Google Cast y plataformas como Spotify Connect o Tidal Connect completa el paquete, ofreciendo una conectividad sin precedentes.
Finalmente, el diseño ya no es un detalle secundario. Marcas como Bang & Olufsen y Harman Kardon crean altavoces con acabados premium que se integran a la decoración. Samsung, bajo la dirección del diseñador Erwan Bouroullec, lanzó la colección Music Studio, pensada para ser un elemento estético y funcional en el hogar. La combinación de sonido, movilidad, IA y estilo define lo que realmente importa en los altavoces de hoy.
Fuente: xataka