Washington anunció que, durante las maniobras conjuntas Keen Sword, los Marines estadounidenses instalarán el sistema NMESIS en Yonaguni, la isla japonesa más occidental, situada a solo 110 kilómetros de la costa oriental de Taiwán. Este despliegue marca la primera vez que el “Navy-Marine Expeditionary Ship Interdiction System” se sitúa tan cerca de la isla taiwanesa, y su alcance supera los 185 kilómetros, lo que le permite cubrir una amplia zona marítima donde China ha intensificado sus patrullas y actividades de investigación.
El NMESIS combina vehículos no tripulados equipados con misiles antibuque Naval Strike Missile y un control remoto desde la costa. Gracias a su movilidad, el sistema puede cambiar de posición, lanzar y replegarse rápidamente, dificultando su detección y neutralización. En ejercicios anteriores, como Resolute Dragon 2025, el mismo equipo se desplegó en Ishigaki, a unos 240 kilómetros de Taiwán, por lo que la nueva ubicación representa un salto estratégico significativo.
El objetivo de Washington es reforzar la llamada “disuasión por negación” en el Pacífico, creando una barrera de sensores y misiles que haga costoso para cualquier fuerza adversaria atravesar la zona. Además del NMESIS, el despliegue incluirá misiles antibuque de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, con alcance superior a los 100 kilómetros, y el sistema aéreo móvil MADIS, diseñado para interceptar drones, helicópteros y aviones de bajo vuelo.
China ha denunciado repetidamente el reforzamiento militar de las islas japonesas cercanas a Taiwán, acusando a Tokio de convertirlas en bases de confrontación. Analistas chinos advierten que Yonaguni pasará a ser un objetivo prioritario para el Ejército Popular de Liberación, que tendría que neutralizar el sistema NMESIS en caso de un conflicto. La limitada superficie y la escasa profundidad estratégica de la isla podrían, sin embargo, convertirla en un blanco vulnerable para ataques de precisión.
El despliegue se enmarca dentro de una estrategia más amplia que conecta Japón, Okinawa, Filipinas y Taiwán en una cadena de islas que el Pentágono considera esencial para contener la expansión militar china. La coordinación entre EE.UU. y Japón durante las maniobras establecerá un centro conjunto de mando, facilitando la defensa de Yonaguni y la integración con otras posiciones costeras.
En conclusión, la instalación del NMESIS a tan escasa distancia de Taiwán subraya la intensificación de la competencia militar en la región. Con misiles capaces de superar los 185 kilómetros, Estados Unidos busca elevar el costo de cualquier intento chino de operar libremente en el estrecho, mientras que la propia vulnerabilidad de Yonaguni plantea nuevos retos de seguridad para ambas partes.
Fuente: xataka