El Parque Miguel Ángel de Quevedo, ubicado en la zona sur de la Ciudad de México, alberga actualmente 293 ejemplares de mamíferos y reptiles que provienen de decomisos y rescates. Estos animales, que antes eran mascotas ilegales o fueron encontrados abandonados, ahora reciben atención veterinaria, alimentación adecuada y un entorno que simula su hábitat natural. El objetivo del parque es evitar que terminen en el mercado negro y, cuando es posible, prepararlos para su reubicación en reservas o santuarios especializados.
La mayoría de los ejemplares fueron incautados en operativos de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría de Medio Ambiente (Semarnat). Entre ellos se encuentran iguanas, serpientes, hurones, y pequeños mamíferos exóticos que, al ser introducidos en hogares sin el conocimiento necesario, perdieron la capacidad de buscar alimento y refugio por sí mismos. Por esta razón, el parque se ha convertido en una especie de “refugio de transición” donde se les brinda la oportunidad de recuperar habilidades básicas de supervivencia.
El personal del parque, compuesto por biólogos, veterinarios y voluntarios, lleva a cabo programas de enriquecimiento que incluyen la construcción de refugios, la simulación de corrientes de agua y la introducción de presas vivas bajo supervisión. Estas actividades buscan estimular comportamientos naturales y reducir el estrés que el cautiverio puede generar. Además, se realizan exámenes de salud periódicos para detectar enfermedades zoonóticas y garantizar la seguridad tanto de los animales como del público.
Sin embargo, no todos los animales podrán regresar a la naturaleza. Aquellos que han sufrido lesiones permanentes, pérdida de la visión o que presentan dependencia total de la alimentación humana, permanecen bajo cuidado indefinido. El parque mantiene registros detallados de cada individuo, documentando su historia, condición y posibles destinos futuros, ya sea en centros de conservación o como parte de programas educativos.
La comunidad local ha mostrado un creciente interés por la labor del Parque Miguel Ángel. Se organizan visitas guiadas y talleres escolares que permiten a los niños aprender sobre la importancia de la biodiversidad y los riesgos del tráfico ilegal de fauna. Estas iniciativas buscan crear conciencia y reducir la demanda de animales exóticos como mascotas.
A futuro, las autoridades planean ampliar la capacidad del parque y establecer alianzas con otras instituciones de conservación en México y el extranjero. El objetivo es crear una red de rescate que facilite la rehabilitación y, cuando sea viable, la reintroducción de especies en ecosistemas protegidos, contribuyendo así a la preservación de la fauna nacional.
Fuente: Diario de Xalapa