SpaceX volvió a demostrar su capacidad operativa al lanzar tres misiones en apenas 13 horas, culminando con un Falcon Heavy que transportó un satélite de la Oficina Nacional de Reconocimiento (NRO) de Estados Unidos. El último vuelo, identificado como NROL‑97, despegó la noche del 1 de octubre de 2026 desde Cabo Cañaveral y, aunque los detalles de la carga siguen clasificados, se confirmó que el vehículo llevaba un parche conmemorativo del 25.º aniversario del 11 de septiembre. La transmisión en vivo se detuvo pocos minutos después de que los propulsores laterales aterrizaran, a petición de la propia NRO.
El uso de un Falcon Heavy, en lugar de un Falcon 9, sugiere una misión de gran peso o de alta energía orbital, aunque la agencia no reveló la órbita exacta. Esta decisión refuerza la confianza del gobierno estadounidense en la plataforma de Elon Musk para transportar activos estratégicos, después de años de lanzamientos exitosos de satélites espía con cohetes más pequeños. En total, este es el decimocuarto vuelo del Falcon Heavy y el primero que lleva una carga de la NRO bajo condiciones de total confidencialidad.
La jornada comenzó con la misión tripulada Crew‑13, que partió a bordo de un Falcon 9 y alcanzó la Estación Espacial Internacional en ocho horas, el tiempo más corto registrado por una nave estadounidense desde la era del programa Apollo. Posteriormente, el mismo día, SpaceX lanzó la misión Transporter‑18, que transportó 130 cargas útiles de clientes comerciales y científicos, también con un Falcon 9. Ambas misiones fueron seguidas por el Falcon Heavy nocturno, completando la serie de lanzamientos.
Este ritmo de lanzamientos supera el récord establecido el año pasado, cuando la compañía logró tres vuelos en 12,5 horas. La estrategia de SpaceX, basada en la reutilización rápida de sus cohetes y la disponibilidad de múltiples plataformas de lanzamiento, le permite mantener una cadencia que pocos competidores pueden igualar. China, por ejemplo, ha alcanzado cuatro lanzamientos en 45 horas, una hazaña notable pero aún distante del ritmo de SpaceX.
El éxito continuo de la empresa refuerza su posición como socio estratégico de la defensa estadounidense y abre la puerta a futuras misiones que requieran mayores capacidades de carga y alcance orbital. Analistas señalan que la tendencia apunta a una mayor integración de satélites militares y civiles en una única ventana de lanzamiento, optimizando costos y tiempos.
En conclusión, los tres lanzamientos de SpaceX en menos de medio día no solo marcan un hito técnico, sino que también subrayan la creciente dependencia de Estados Unidos en la infraestructura privada para sus operaciones de reconocimiento y exploración espacial.
Fuente: xataka