Un nuevo modelo de inteligencia artificial llamado Griffin, desarrollado por la startup estadounidense Tavus, ha sorprendido a los investigadores al lograr que casi la mitad de los participantes de un experimento lo percibieran como una persona real durante una videollamada. El experimento, realizado con 54 usuarios reclutados a través de una plataforma independiente, consistió en conversar durante un minuto con el sistema sobre sus expectativas para el año. Al finalizar, 26 de ellos (48%) afirmaron haber creído que su interlocutor era humano, mientras que en pruebas previas con la versión anterior del modelo solo 1 de 41 había llegado a esa conclusión.
El test se basa en una variante del llamado “Video Turing Test”, aunque el criterio original de Alan Turing, formulado en 1950, se centraba en la comunicación escrita para eliminar pistas visuales o auditivas. En este caso, la IA genera simultáneamente voz, rostro, mirada y gestos, y lo hace en tiempo real gracias a una arquitectura full‑duplex que le permite escuchar, procesar y responder en intervalos menores a un segundo. Esta capacidad le permite asentir, interrumpir o reaccionar a objetos mostrados frente a la cámara, creando una interacción mucho más fluida que la de los sistemas tradicionales que responden sólo después de que el usuario termina de hablar.
Los resultados, sin embargo, deben interpretarse con cautela. No existe un protocolo universalmente aceptado para un “Video Turing Test” y la prueba de Tavus no fue revisada por terceros independientes. Además, la comparación con estudios recientes, como el publicado en PNAS en mayo de 2026, muestra que los métodos y métricas varían considerablemente: allí, GPT‑4.5 con instrucciones de personalidad humana fue identificado como humano el 73% de las veces en conversaciones escritas de cinco minutos.
Griffin‑Lite también ha sido incluido en el benchmark VideoFDB de NVIDIA, donde obtuvo puntuaciones de 3.73 en percepción y 3.83 en generación, ligeramente por debajo de la referencia humana (4.20 y 3.92 respectivamente). Estos números indican que, aunque la IA se acerca a la naturalidad humana, aún no la supera en todos los aspectos evaluados.
Por el momento, Griffin‑Lite sigue siendo una versión de investigación disponible solo para un grupo limitado de testers. Tavus comercializa otros agentes audiovisuales, llamados PALs, que pueden integrarse en plataformas de ventas, formación o atención al cliente mediante APIs o herramientas sin código. La compañía asegura que trabajará en una versión más potente y que implementará avisos claros para evitar que los usuarios sean engañados sin su consentimiento, en línea con la normativa europea AI Act que exige informar sobre la presencia de IA.
El avance de Griffin plantea preguntas sobre la ética de las interacciones sintéticas y la necesidad de regulaciones que garanticen la transparencia. Mientras la tecnología sigue mejorando, será crucial equilibrar la innovación con la protección de los derechos de los usuarios, especialmente en entornos donde la confianza y la autenticidad son fundamentales.
Fuente: xataka