El Ministerio de Defensa de Rusia informó este martes que sus fuerzas armadas ejecutaron una serie de ataques con vehículos aéreos no tripulados contra infraestructuras portuarias y logísticas de Ucrania. Según el comunicado, los drones alcanzaron dos centros logísticos ubicados en la ciudad de Odesa, una zona estratégica para el suministro de armas y alimentos al país vecino. Además, se señaló que un buque de carga seca, que transportaba material militar destinado a las Fuerzas Armadas ucranianas, fue impactado en el mismo puerto.
Las autoridades rusas describen estos actos como una respuesta directa a los ataques que, según ellas, el régimen de Kiev lleva a cabo contra la población civil en varias provincias de Rusia. En los últimos meses, grupos vinculados a Ucrania habrían lanzado oleadas de drones hacia la región de Moscú, provocando daños en viviendas e infraestructura civil. Moscú justifica así su campaña aérea, alegando que busca desarticular la cadena de suministro militar ucraniana.
Para Moscú, los puertos de Odesa y otros puntos logísticos constituyen el corazón del complejo militar‑industrial de Ucrania. La destrucción de estos nodos, afirman, debilitaría la capacidad de Kiev para reabastecerse de armamento y reduciría la presión sobre las fuerzas rusas en el frente. El Ministerio de Defensa añadió que los objetivos fueron seleccionados cuidadosamente para evitar víctimas civiles, enfocándose exclusivamente en instalaciones de carácter militar.
Sin embargo, expertos internacionales advierten que los ataques a la infraestructura portuaria pueden generar consecuencias colaterales graves. La interrupción del tráfico marítimo afecta no solo al suministro de armas, sino también a la exportación de granos, un sector crítico para la seguridad alimentaria mundial. Naciones Unidas y varios países han señalado que la escalada de hostilidades en el mar Negro aumenta el riesgo de una crisis humanitaria.
En respuesta a la ofensiva rusa, el gobierno ucraniano ha prometido reforzar la defensa de sus puertos mediante sistemas antiaéreos y patrullas navales. Kyiv también ha intensificado sus denuncias en foros internacionales, acusando a Moscú de violar el derecho internacional humanitario al atacar infraestructura civil y comercial.
Mientras tanto, la comunidad internacional sigue observando de cerca la evolución del conflicto. La ONU ha pedido una pausa humanitaria para permitir la salida de ayuda alimentaria, mientras que la OTAN advierte que cualquier ampliación del conflicto naval podría desestabilizar aún más la región. El futuro de los puertos ucranianos y la seguridad del suministro de granos sigue siendo incierto, en medio de una guerra que muestra cada vez más su carácter híbrido y global.
Fuente: RT Español