El Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, principal puerta de entrada del Perú, está dejando de ser solo un punto de tránsito para convertirse en la primera “Ciudad Aeropuerto” de Latinoamérica. El proyecto, liderado por Lima Airport Partners, combina una ampliación de la infraestructura existente con la creación de un ecosistema económico alrededor de la terminal. La obra incluye una nueva terminal de pasajeros, una segunda pista, una torre de control moderna y una inversión de 2.400 millones de dólares que permitirá atender hasta 40 millones de viajeros al año.
Esta transformación no se limita a la ampliación física. La nueva terminal incorpora más de 3.900 cámaras de vigilancia, sistemas tomográficos para inspección de equipaje y un centro de control que supervisa todos los recursos operativos. Estas mejoras tecnológicas buscan agilizar el flujo de pasajeros y elevar los estándares de seguridad, convirtiendo al aeropuerto en un modelo de eficiencia y conectividad para la región.
El concepto de “Ciudad Aeropuerto” se inspira en el modelo de airport city, que busca integrar actividades comerciales, logísticas y de servicios en torno al hub de transporte. En el caso de Jorge Chávez, los promotores planean desarrollar zonas inmobiliarias, centros de negocios, hoteles y espacios de comercio que coexistan con la operación aérea. El primer desarrollo inmobiliario ya fue adjudicado, señalando que la fase de crecimiento urbano está comenzando.
El proceso de planificación y ejecución ha sido extenso: más de una década de estudios, permisos y obras divididas en varios paquetes con la participación de empresas locales e internacionales. La ingeniería española INECO, junto a la peruana CESEL, ha supervisado la obra desde 2014, asegurando la coordinación entre la preparación del terreno y la puesta en marcha de las nuevas instalaciones.
Los defensores del proyecto argumentan que la “Ciudad Aeropuerto” impulsará la economía nacional al crear empleos, atraer inversión y fomentar el comercio de mercancías. Al convertirse en un nodo estratégico, el complejo no solo conectará personas, sino también cadenas productivas que aprovecharán la capacidad de movimiento de carga y pasajeros.
Sin embargo, el desarrollo aún está en fase intermedia. La infraestructura aérea ya está operativa, pero la expansión urbana y comercial requerirá años para consolidarse. El éxito dependerá de la demanda futura de tráfico aéreo y de la capacidad de los inversores para materializar los planes de uso mixto alrededor del aeropuerto.
En resumen, el Jorge Chávez está marcando un precedente en América Latina al combinar modernización aeroportuaria con un ambicioso proyecto urbano. Si se consolida, podría redefinir la forma en que los aeropuertos contribuyen al desarrollo económico y social de sus regiones.
Fuente: Xataka