El huracán Vance, que surgió el pasado lunes en el océano Pacífico, ha perdido fuerza y ahora se ubica como ciclón tropical de categoría 1, según el Servicio Meteorológico Nacional. A pesar de la disminución de vientos, el sistema sigue cargado de humedad y se espera que arrastre lluvias torrenciales a varios estados de la costa occidental de México. Los pronósticos indican que el centro del ciclón se desplazará hacia el noroeste, rozando la zona costera de Guerrero y avanzando hacia Michoacán, Colima y Jalisco. Las autoridades locales ya han activado los protocolos de emergencia y recomiendan a la población mantenerse alerta ante posibles inundaciones y deslizamientos.
En Guerrero, la Dirección de Protección Civil ha emitido alertas rojas para los municipios de Acapulco, Chilpancingo y Zihuatanejo, donde se prevén acumulaciones de hasta 200 milímetros de lluvia en 24 horas. Las autoridades han ordenado el cierre temporal de carreteras vulnerables y la evacuación preventiva de comunidades ubicadas en laderas empinadas. En Michoacán, el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED) advierte sobre el riesgo de desbordes de ríos como el Balsas y el Río Grande, que podrían afectar a poblaciones agrícolas.
Colima y Jalisco también están bajo la amenaza de fuertes precipitaciones. En la capital colimense, los servicios de agua y saneamiento han reforzado sus bombas de drenaje para evitar inundaciones en zonas bajas. En Jalisco, la Secretaría de Seguridad Pública ha desplegado unidades de rescate en la zona de la costa de Puerto Vallarta y en la zona interior de la Sierra Madre del Sur, donde la topografía aumenta el peligro de deslizamientos. Los puertos de ambos estados podrían experimentar interrupciones temporales en sus operaciones.
A nivel nacional, el Centro Nacional de Huracanes (CNH) ha elevado la alerta a nivel 3, lo que indica condiciones de riesgo moderado a alto en la zona de influencia. Se recomienda a los viajeros que eviten desplazarse por rutas costeras y que consulten información actualizada en los canales oficiales. Los aeropuertos de Acapulco, Manzanillo y Puerto Vallarta podrían registrar demoras o cancelaciones de vuelos.
Los expertos climáticos subrayan que la intensidad de Vance, a pesar de su debilitamiento, es una muestra de la creciente actividad tropical vinculada al fenómeno de El Niño. Este patrón climático favorece la formación de sistemas de baja presión en el Pacífico, incrementando la probabilidad de tormentas más fuertes y frecuentes. La población mexicana debe estar preparada para enfrentar estos eventos y seguir las recomendaciones de las autoridades.
Mientras tanto, los agricultores de la región temen por sus cultivos, especialmente los de maíz y café, que podrían sufrir daños por el exceso de agua. Las autoridades locales están evaluando la posibilidad de activar fondos de ayuda para los afectados y de proporcionar asistencia técnica para la recuperación post‑tormenta. La situación sigue evolucionando y se espera una actualización de los pronósticos en las próximas 12 horas.
Fuente: Jornada