El Buró Federal de Investigaciones (FBI) detuvo este viernes a Thomas Markle, de 82 años, padre de la duquesa de Sussex, Meghan Markle, bajo la acusación de poseer material de abuso sexual infantil. Los agentes irrumpieron en la residencia de ancianos Maravida Senior Living, en Florida, donde el anciano vivía, tras descubrir grandes cantidades de imágenes ilegales en unidades de almacenamiento vinculadas a él en Los Ángeles, Filipinas y México. La detención se dio a conocer primero por CBS y fue confirmada por el Departamento de Justicia de EE. UU., que señaló que los archivos incluyen fotografías explícitas de Markle con niñas prepubescentes.
Según la fiscalía, las pruebas fueron halladas en dos unidades de almacenamiento alquiladas por el señor Markle durante casi veinte años en el área metropolitana de Los Ángeles. En esas instalaciones, los investigadores incautaron alrededor de 78 objetos, entre diapositivas, negativos y libros que contendrían el presunto material ilícito. Además, se encontraron alijos similares en una unidad situada en Rosarito, Baja California, lo que amplió la investigación a territorio mexicano. El anciano, diagnosticado con demencia, fue trasladado en ambulancia bajo custodia federal y se espera que comparezca ante un tribunal de Florida el mismo día.
El caso no es una sorpresa para las autoridades, que ya tenían a Thomas Markle bajo vigilancia. La investigación cobró mayor impulso cuando su hijo, Thomas Markle Jr., entregó a la policía imágenes que habría hallado en una vivienda compartida en Filipinas, alegando sospechas de abuso. Esa denuncia condujo a la detección del segundo alijo en México y a la apertura de cargos penales contra el patriarca de la familia Markle.
Meghan Markle, quien no mantiene contacto con su padre desde 2018, había revelado en octubre que la Policía Metropolitana de Londres (Scotland Yard) le había informado sobre “acusaciones inquietantes” contra él. En una entrevista con el Daily Mail, Thomas Markle negó rotundamente los cargos, calificándolos de “mentiras repugnantes”. Sin embargo, la evidencia recopilada por el FBI refuerza la gravedad de las acusaciones y plantea interrogantes sobre la posible existencia de víctimas.
La relación entre Meghan y su padre se había deteriorado antes de la boda real en 2018, cuando surgieron controversias sobre su participación en sesiones fotográficas pagadas para escenificar su propio compromiso. Esa polémica llevó a que se le retirara la invitación a la ceremonia, bajo el pretexto de problemas de salud. Ahora, el escándalo se traslada a la esfera criminal, con consecuencias legales que podrían extenderse más allá de las fronteras estadounidenses.
El caso de Thomas Markle subraya la creciente cooperación internacional en la lucha contra la pornografía infantil y la importancia de la vigilancia de activos sospechosos, incluso cuando los involucrados son figuras públicas o sus familiares. Las autoridades continúan investigando posibles redes de distribución y la posible participación de terceros en la obtención o difusión del material.
Fuente: Bbc