Un equipo internacional de arqueólogos ha anunciado el hallazgo de una anomalía bajo el muro norte de la tumba de Tutankamón, en el Valle de los Reyes, que podría corresponder a una cámara funeraria aún desconocida. La investigación, publicada en la revista Nature, combina dos técnicas de última generación: un radar de penetración terrestre (GPR) introducido desde el interior de la tumba y mediciones de gravedad alrededor del complejo. Los resultados indican la presencia de un corredor de aproximadamente dos metros de ancho, lleno de escombros, que se extiende más allá de la cámara funeraria de Tutankamón, y de formas rectangulares alineadas paralelamente al muro norte. Estas estructuras no fueron detectadas en estudios anteriores porque los investigadores buscaban un gran vacío detrás del muro, mientras que la nueva señal sugiere un espacio más estrecho y parcialmente colapsado.
La hipótesis de que esa cámara pertenezca a una tumba anterior, posiblemente la de la reina Nefertiti, no es nueva. En 2015 el egiptólogo Nicholas Reeves propuso que grietas en el muro norte podrían ocultar una pared falsa diseñada para esconder cámaras adicionales. Desde entonces, escaneos con diferentes equipos arrojaron resultados contradictorios: en 2016 Egipto afirmó haber encontrado huecos, pero en 2018 otro estudio con radar descartó su existencia. La reciente detección, denominada “anomalía 7”, muestra una zona de baja densidad rodeando un bloque de alta densidad que podría albergar objetos funerarios.
Si la cámara resulta ser real, cambiaría la narrativa de la muerte prematura de Tutankamón. La teoría sugiere que, ante la urgencia de enterrar al joven faraón, los constructores reutilizaron una tumba más grande y preparada para una figura de mayor estatura, como Nefertiti, esposa del faraón Akenatón y posible co‑gobernante. Hasta la fecha, la momia de la reina no ha sido identificada con certeza, lo que mantiene viva la obsesión de arqueólogos y entusiastas por descubrir su destino final.
El estudio está a la espera del permiso del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto. De concederse, en noviembre de 2026 se iniciarían perforaciones mínimas para introducir microcámaras que permitan observar el interior sin dañar la estructura. Los investigadores advierten que, aunque los datos son prometedores, aún están en el límite de la detección y requieren confirmación independiente.
Expertos internacionales han recibido el informe con cautela. Christopher Gaffney, de la Universidad de Bradford, lo describe como “fascinante pero insuficiente” para sacar conclusiones definitivas, mientras que Peter Styles, geofísico de la Universidad de Keele, considera “plausible” la existencia de cámaras, pero pide más detalles y pruebas.
El posible descubrimiento representa uno de los hallazgos arqueológicos más impactantes de la última década, y podría reescribir parte de la historia del Antiguo Egipto, ofreciendo finalmente una pista sobre el paradero de la enigmática Nefertiti.
Fuente: xataka