La Secretaría de Salud de Yucatán dio de alta a 181 de las 361 personas que estaban bajo observación tras haber estado en contacto con el lago artificial de Cabo Verde, adyacente a la zona de diversiones Plaza La Isla, al norte de Mérida. Según el secretario de Salud, Alberto Alcocer Gamboa, el 80 % de los dados de alta son menores de edad, lo que refleja la gran afluencia de familias al recinto. El resto, 180 individuos, continúan bajo vigilancia mientras se concluye el primer ciclo de seguimiento y se espera cerrar el segundo periodo de alerta el próximo 4 de octubre.
El caso se originó después de que se confirmara la presencia de Naegleria fowleri, la temida “ameba comecerebros”, en las aguas del lago. La primera víctima fue un hombre de 34 años que ingresó al Hospital General Regional No. 12 del IMSS el 2 de septiembre con síntomas neurológicos graves. Tras varios días en cuidados intensivos, falleció el 8 de septiembre y el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE) confirmó la ameba como causante de la infección mortal.
Las autoridades sanitarias mantuvieron la alerta tras el fallecimiento, y se intensificó la inspección del sitio. La empresa Fornelos, responsable de las actividades deportivas en el lago, podría enfrentar una multa de 15 mil unidades de medida y actualización (UMAS), equivalentes a casi dos millones de pesos, por presuntas negligencias en el manejo del agua y la falta de medidas preventivas.
El riesgo de Naegleria fowleri se asocia a la exposición a aguas cálidas y contaminadas, especialmente cuando las personas se sumergen la cabeza bajo el agua. Por ello, la Secretaría de Salud recomendó evitar el contacto directo con el lago, no nadar ni practicar deportes acuáticos y, en caso de haberlo hecho, buscar atención médica inmediata ante cualquier síntoma como dolor de cabeza, fiebre o confusión.
Mientras tanto, el gobierno estatal ha reforzado la vigilancia epidemiológica en otras áreas recreativas con cuerpos de agua similares, para prevenir nuevos contagios. Se han instalado señalizaciones de advertencia y se están revisando los protocolos de mantenimiento y desinfección de los lagos artificiales de la región.
El caso ha reavivado el debate sobre la regulación de espacios recreativos y la necesidad de inspecciones más rigurosas. Expertos en salud pública señalan que la detección temprana y la educación de la población son claves para evitar tragedias semejantes, mientras que la comunidad espera respuestas claras y acciones concretas de las autoridades.
Con la mayoría de los afectados ya dados de alta, la atención se centra ahora en cerrar la alerta y garantizar que el lago de Cabo Verde vuelva a ser seguro para los visitantes, bajo estrictas normas sanitarias que eviten la reaparición de la ameba.
Fuente: Eluniversal