En la sede del Partido Colorado, el expresidente Horacio Cartes anunció este jueves su ruptura con Santiago Peña, presidente de Paraguay, quien había sido su principal aliado durante tres años. La ruptura se produce en medio de una tormenta política provocada por la intervención del Banco Central en el Ueno Bank, entidad que gestionaba alrededor de 850 millones de dólares en fondos públicos, incluidos recursos de jubilaciones y pensiones. Cartes, acompañado por el vicepresidente Pedro Alliana, declaró que no apoyará “el latrocinio de los fondos públicos, privados y de los jubilados” y respaldó el proceso de juicio político contra Peña.
La crisis comenzó el martes cuando el Banco Central ordenó la intervención del Ueno Bank por un índice de solvencia por debajo del 50% del mínimo exigido. La medida congeló los ahorros de miles de clientes y desató protestas y denuncias de irregularidades. La oposición paraguaya señaló a Peña y al exdirector del Banco Central, Carlos Carvallo, como responsables de posibles conflictos de interés y de permitir el uso indebido de fondos de pensiones. Carvallo renunció en medio de la polémica y, dos días después, Peña presentó su dimisión, dejando vacante la presidencia.
Santiago Peña, economista de formación, llegó a la Casa de Gobierno tras una larga carrera en finanzas. Se graduó en la Universidad Católica de Asunción, obtuvo una maestría en la Universidad de Columbia y trabajó en el FMI, donde dirigió la relación con países africanos. Posteriormente, ocupó cargos en el Banco Central de Paraguay, ascendiendo hasta el directorio, y fue ministro de Hacienda bajo el gobierno de Cartes antes de ser candidato presidencial respaldado por el mismo líder del Partido Colorado.
La relación entre Peña y Cartes trasciende lo político. Después de dejar la presidencia de Cartes en 2018, Peña ingresó al directorio del Banco Basa, vinculado al Grupo Cartes, y apareció como accionista de Ueno Holding, la sociedad propietaria del Ueno Bank. Aunque Peña aseguró en 2025 que había vendido sus participaciones y no tenía vínculo con el banco, la evidencia de sus inversiones alimentó las sospechas de la oposición.
Para Cartes, la ruptura con Peña representa una oportunidad de reordenar el poder interno del Partido Colorado y alejarse de la polémica que ha dañado la imagen del movimiento histórico que domina la política paraguaya desde 1947. La senadora liberal Celeste Amarilla insinuó que la crisis podría ser parte de una “guerra entre bancos” por el control de los fondos de pensiones y recursos estatales.
El episodio marca una de las mayores crisis financieras y políticas de Paraguay en la última década. Con la renuncia de Peña y la posible destitución mediante juicio político, el futuro del Partido Colorado y la estabilidad económica del país quedan en entredicho, mientras la ciudadanía espera respuestas y una solución a la paralización de sus ahorros.
Fuente: Bbc