Una “derrota aplastante” para los republicanos en las elecciones de medio mandato de EE. UU. fue calificada por analistas de la BBC como histórica. Sin embargo, el expresidente Donald Trump, quien no figuró en la boleta, declaró a Fox News que no lo consideraba un revés personal y resaltó los dos mejores años económicos de su administración.
Los demócratas lograron arrebatar el control tanto de la Cámara de Representantes como del Senado, conquistando incluso distritos tradicionalmente republicanos. Este resultado se interpreta como un referendo a la gestión de Trump, que había señalado a la votación como una prueba de su liderazgo tras casi dos años de mandato.
En la entrevista telefónica, Trump reconoció que los demócratas “hicieron un buen trabajo” y mostró sorpresa ante la magnitud de la derrota, pese a los mítines multitudinarios que su campaña organizó. Aun así, adoptó un tono conciliador, afirmando que existen “muchas, muchísimas cuestiones” en las que podría colaborar con la nueva mayoría legislativa.
El presidente descartó cualquier cambio en su gabinete como respuesta a los comicios y, al ser cuestionado sobre su ausencia en la boleta, aseguró que, de haber sido candidato, los republicanos “habrían ganado por una victoria aplastante”. Aun así, aceptó los resultados, declarando a The New York Times su disposición a reconocerlos y a trabajar con los demócratas.
En su red social Truth Social, Trump publicó una gorra roja con la palabra “VETO”, aludiendo a su poder para bloquear legislación. También criticó a varios candidatos republicanos que perdieron, señalando que no lograron motivar a sus bases a votar y que los altos precios de la gasolina influyeron en el resultado.
Dentro del Partido Republicano, la derrota ha generado tensiones. Figuras como Ben Shapiro han señalado que Trump se presentó como si estuviera en la boleta, mientras que otros líderes culpan al propio presidente de los problemas del partido. La discusión interna se intensifica mientras la Cámara y el Senado se preparan para una agenda legislativa dominada por los demócratas.
En resumen, aunque la derrota demócrata es evidente, Trump mantiene una postura de resiliencia, negando que sea un golpe personal y prometiendo buscar puntos de acuerdo con la nueva mayoría, mientras su partido enfrenta una profunda revaluación interna.
Fuente: Bbc