El cempasúchil (Tagetes erecta), la flor amarilla que adorna los altares del Día de Muertos, está ganando protagonismo más allá de la tradición popular. Estudios recientes demuestran que sus pétalos contienen pigmentos naturales que pueden usarse como colorante alimentario, sustituyendo a los tintes sintéticos en productos como dulces, bebidas y yogur. Además, la composición química de la flor incluye compuestos antioxidantes y antiinflamatorios que la convierten en una medicina natural empleada en infusiones para aliviar dolores de cabeza y problemas digestivos. \n\nEn el ámbito agrícola, el cempasúchil se destaca como bioplaguicida eficaz contra plagas como pulgones y ácaros, reduciendo la necesidad de agroquímicos dañinos.
Los agricultores de Veracruz y otros estados han comenzado a cultivar la planta en rotación de cultivos, aprovechando su capacidad para repeler insectos y mejorar la salud del suelo. Este uso sostenible responde a la creciente demanda de productos orgánicos y a la presión de regulaciones medioambientales más estrictas. \n\nEl potencial económico de la flor también atrae a la industria farmacéutica y cosmética. Extractos de cempasúchil se están incorporando en cremas anti‑edad y lociones, gracias a sus propiedades antioxidantes que combaten el envejecimiento cutáneo.
En México, varias startups han lanzado líneas de suplementos alimenticios basados en sus flavonoides, promocionándolos como refuerzo inmunológico natural. Estas iniciativas generan empleo en comunidades rurales y diversifican la oferta productiva del país. \n\nSin embargo, el auge del cempasúchil plantea desafíos. La demanda creciente podría impulsar la sobreexplotación de la especie silvestre, amenazando la biodiversidad local.
Expertos en conservación recomiendan establecer normas de cultivo sostenible y certificaciones que garanticen la procedencia responsable de la materia prima. Asimismo, es necesario investigar posibles efectos secundarios de su consumo en altas dosis, ya que algunos compuestos pueden ser tóxicos si no se procesan adecuadamente. \n\nLas autoridades mexicanas ya están tomando medidas. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) ha anunciado un programa de apoyo financiero para pequeños productores que adopten prácticas ecológicas de cultivo de cempasúchil.
Paralelamente, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (COFEPRIS) está evaluando la inclusión de la flor en la lista oficial de alimentos funcionales, lo que facilitaría su comercialización a nivel nacional e internacional. \n\nEn conclusión, el cempasúchil se consolida como un recurso versátil que conecta la cultura, la salud y la economía mexicana. Su transformación de símbolo ritual a ingrediente industrial evidencia el potencial de los recursos tradicionales cuando se investigan y regulan adecuadamente. El futuro de la flor dependerá de un equilibrio entre innovación, sostenibilidad y respeto por la herencia cultural que la hizo famosa.
Fuente: Diario de Xalapa