María Elvira Salazar, republicana nacida en Miami de padres cubanos, ganó en 2024 el distrito 27 de Florida con más del 60% de los votos. Su victoria reflejó el giro que vivió el estado, que pasó de ser un balancín “púrpura” a consolidarse como bastión rojo bajo la influencia de Donald Trump. Sin embargo, de cara a las elecciones de medio término del 3 de noviembre, la propia Salazar enfrenta un panorama más incierto, pues la popularidad del exmandatario ha caído a niveles históricamente bajos, con solo un 31% de aprobación y un rechazo del 66% según Reuters.
El descenso de Trump se vincula estrechamente a la crisis económica que atraviesa EE. UU., una realidad que también golpea al sur de Florida. Según el profesor Eduardo Gamarra (FIU), la economía es el factor principal que preocupa a los votantes hispanos, quienes ya no pueden culpar a Biden por el alza de la gasolina y el costo de vida. Una encuesta del New York Times de agosto muestra que el 69% de los estadounidenses desaprueba la gestión de Trump en estos temas, y el 75% lo critica por el precio de la gasolina.
En el mismo estudio del Pew Center, la inmigración ocupa el cuarto lugar de preocupación (59%) entre los votantes, pero su peso se intensifica en Miami‑Dade, donde el 55% de la población nació fuera de EE. UU. y el 32% es naturalizada. Los cubanos, venezolanos, colombianos, nicaragüenses y haitianos forman la mayor parte del tejido migratorio del condado, y su voto ha sido decisivo para transformar a Florida en estado rojo desde 2016.
La política migratoria de Trump, percibida como “puertas abiertas” por los demócratas y como una “limpieza” por los republicanos, ha generado una fuerte reacción. Operaciones de ICE en julio alcanzaron un récord de 49,000 detenciones, gran parte en Texas y Florida, lo que ha sembrado temor entre los migrantes legalmente establecidos. Emprendedoras como María Alejandra Longobardi, venezolana‑estadounidense, relatan experiencias de deportaciones y autoclasificaciones que alimentan la desconfianza hacia las autoridades migratorias.
Este clima de inseguridad ha erosionado la confianza en los republicanos. Un estudio del Latino Public Opinion Forum indica que el 65% de los hispanos considera que el gobierno ha excedido los límites en la lucha contra la migración ilegal, y más del 60% se siente discriminado. En Florida, la desaprobación a Trump es ligeramente menor (57% contra 61% a nivel nacional), pero sigue siendo significativa.
Ante este escenario, Salazar lanzó un video crítico a Trump, señalando que sus medidas migratorias fueron “demasiado lejos” y que los votantes latinos se sienten traicionados. La maniobra busca distanciarse de la polémica y recobrar apoyo en un distrito donde la combinación de crisis económica y políticas migratorias duras representa una “toxica” amenaza para cualquier candidato republicano.
Expertos como Sean Foreman (Barry University) advierten que, aunque la economía sigue siendo el tema central, la desafección de los latinos podría ser decisiva en una contienda cerrada. Mientras tanto, votantes como Longobardi expresan su incertidumbre, diciendo que deben elegir “el menos malo” en una elección que podría redefinir el futuro político del sur de Florida.
Fuente: Bbc