Tras el escrutinio del 85% de los votos en la elección del pasado martes, Israel se encuentra en un impasse político. Ni la coalición liderada por el primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, ni el bloque encabezado por su principal rival, Gadi Eisenkot, lograron la mayoría absoluta necesaria para formar gobierno. Ante esta situación, los analistas contemplan cuatro posibles desenlaces que podrían definir el futuro inmediato del país.
El primer escenario contempla un gobierno de unidad nacional encabezado por Netanyahu. Para que esto ocurra, Eisenkot tendría que abandonar la plataforma que lo presentó como única alternativa al liderazgo de Netanyahu, una postura que contrastaría con sus recientes discursos en los que exigía la retirada del actual primer ministro. La presión de un posible reencuentro con Irán y la necesidad de presentar un frente unido ante una amenaza externa podrían impulsar a ambos líderes a pactar, aunque la retórica reciente sugiere que la alianza con los partidos ultraderechistas y ultraortodoxos permanecerá intacta.
En segundo lugar, se baraja una coalición liderada por Eisenkot que incluya a partidos árabes. Este escenario sería histórico, ya que solo una vez, en 2021, un partido árabe formó parte de una coalición y su permanencia fue breve. La participación récord de la población árabe, que podría alcanzar 19 escaños, abre la puerta a una alianza con la Lista Árabe Unida y la Lista Conjunta, aunque la mayoría de los partidos judíos del bloque de Eisenkot han descartado cualquier acuerdo con ellos. La fragilidad de una coalición de este tipo sería evidente en temas de seguridad y política territorial.
El tercer escenario plantea una mayoría liderada por Netanyahu mediante la incorporación de partidos de derecha que actualmente forman parte del bloque de Eisenkot, como los liderados por Naftalí Bennett y Avigdor Lieberman. Sin embargo, estos partidos también han prometido retirar a Netanyahu del poder y comparten posturas que los ponen en conflicto con los partidos ultraortodoxos que ya respaldan al primer ministro, lo que dificulta una alianza estable.
Finalmente, la opción más probable es la convocatoria de nuevas elecciones. Si ninguno de los pactos anteriores se concreta, la normativa obliga a convocar una segunda votación. Netanyahu permanecería como primer ministro interino, mientras que la alta participación árabe podría no repetirse, favoreciendo a la derecha en una segunda ronda. Este escenario replicaría el ciclo electoral que ha marcado a Israel desde 2019, con al menos cinco elecciones en tres años.
En cualquier caso, el país enfrenta una coyuntura de alta incertidumbre que impactará tanto su política interna como su posición en el escenario internacional, especialmente en relación con el conflicto con Irán y la situación en Gaza.
Fuente: Bbc