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Calor de centros de datos: la apuesta española por calefacción casi gratis

por editor
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Los servidores que alimentan la nube no solo procesan datos, también generan una gran cantidad de calor. Cada kilovatio‑hora consumido se transforma en energía térmica que, tradicionalmente, se disipaba mediante sistemas de refrigeración costosos. Con la explosión de la inteligencia artificial y la llegada del invierno, emprendedores españoles ven en ese calor residual una oportunidad comercial: ofrecer calefacción a bajo costo a hogares y edificios.

En España, los fundadores de la startup Hotta, Aarón Molina y Gonzalo García, quieren replicar el modelo que ya funciona en Dinamarca. Allí, el centro de datos de Meta en Odense entrega anualmente 165,000 MWh de calor a la red urbana Fjernvarme Fyn, suficiente para abastecer a más de 9,000 viviendas. El proceso consiste en canalizar el aire caliente de los servidores a serpentines de agua, que luego pasa por bombas de calor eléctricas para elevar la temperatura a los 70‑75 °C exigidos por la red de distribución.

El caso danés muestra tanto el potencial como las limitaciones. Las bombas de calor consumen electricidad, y Meta no ha revelado cuánta energía se necesita para subir la temperatura del agua, lo que dificulta calcular el ahorro real frente a una caldera tradicional. Además, las cifras oficiales sobre cuántos hogares se benefician varían según los años y las fuentes, y el precio del calor sobrante estuvo regulado hasta 2025, lo que afectó la rentabilidad de los operadores.

Hotta nació en el garaje de Molina, en Cabrejas del Pinar, donde los servidores calentaban su casa mientras el resto del hogar permanecía helado. La empresa desarrolló un sistema de refrigeración líquida sin gases ni piezas móviles que captura ese calor y lo convierte en agua caliente para calefacción. Hoy ofrece el servicio bajo el modelo de infraestructura como servicio: sin inversión inicial para el cliente, que paga solo por el calor entregado. Inversores como Mondragon y Fluidra Ventures respaldan la iniciativa, que afirma lograr un ahorro del 35‑40 % frente a calderas convencionales.

El proyecto piloto más ambicioso es el futuro centro de datos de la Seguridad Social en Soria, que podría aportar una cuarta parte de la demanda térmica de la ciudad. Sin embargo, la viabilidad depende de la existencia de redes de calor urbanas, algo todavía escaso en la mayor parte de España. En Finlandia, por ejemplo, un solo centro puede calentar hasta 20,000 viviendas, pero allí la infraestructura está mucho más desarrollada.

En conclusión, reutilizar el calor de los centros de datos es técnicamente factible y puede reducir la huella energética de la climatización, pero la promesa de “calefacción casi gratis” debe matizarse. El ahorro real depende del costo de la electricidad usada por las bombas de calor y de la capacidad de las redes locales para absorber el calor disponible.

Fuente: xataka

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