Los hospitales y unidades de atención primaria de México atraviesan un periodo crítico, pues la combinación de la temporada de gripe y la persistente ola de COVID‑19 ha generado una sobrecarga sin precedentes en el personal sanitario. Según datos del Instituto de Salud para el Bienestar (INSABI), la ocupación de camas en unidades de cuidados intensivos ha aumentado un 27 % en los últimos dos meses, obligando a médicos y enfermeras a trabajar turnos de hasta 24 horas seguidas.
Este escenario ha provocado un incremento notable en las bajas laborales por agotamiento y problemas de salud mental. Un estudio reciente de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) reveló que el 42 % de los trabajadores de la salud reporta síntomas de estrés crónico, mientras que el 15 % ha solicitado licencias por depresión o ansiedad. Los sindicatos denuncian falta de personal de reemplazo y escasez de equipos de protección individual, lo que agrava la sensación de vulnerabilidad entre los profesionales.
Ante esta situación, el Gobierno federal anunció un paquete de medidas emergentes que incluye la contratación temporal de 5,000 profesionales de la salud y la ampliación de los turnos de vacunación contra la gripe y el COVID‑19. Sin embargo, expertos advierten que la solución a corto plazo no será suficiente si no se fortalecen los programas de prevención y se garantiza un salario digno para el personal sanitario.
En la región de Veracruz, donde se ubica Xalapa, los hospitales han reportado un aumento del 18 % en pacientes con complicaciones respiratorias. La directora del Hospital General de Xalapa, la Dra. María López, señaló que la escasez de camas y la falta de oxígeno en algunos sectores han obligado a trasladar a pacientes críticos a unidades de cuidados intensivos de la capital. “Necesitamos apoyo inmediato del Estado y del sector privado para evitar una tragedia sanitaria”, afirmó.
Mientras tanto, organizaciones de la sociedad civil han lanzado campañas de recaudación de fondos para comprar equipos de protección y brindar apoyo psicológico a los sanitarios. La campaña “Manos que Cuidan” ha recaudado más de 2 millones de pesos en los últimos tres semanas, demostrando la solidaridad de la ciudadanía frente a la crisis.
Los analistas coinciden en que la raíz del problema radica en la falta de inversión sostenida en el sistema de salud pública. Sin una política integral que incluya mejoramiento de infraestructura, capacitación continua y salarios competitivos, el llamado “otoño caliente” para los sanitarios podría prolongarse y afectar la calidad de la atención a la población.
En conclusión, la presión sobre los trabajadores de la salud en México exige una respuesta coordinada entre autoridades, instituciones académicas y la sociedad civil. Solo con acciones concretas se podrá aliviar la carga actual y garantizar que el personal sanitario reciba el reconocimiento y los recursos que necesita para seguir salvando vidas.
Fuente: Jornada