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Hutíes avanzan 130 km en Yemen y amenazan el estrecho de Mandeb

por editor
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El rápido avance de los hutíes por la llanura costera de Tihama, en el sur de Yemen, ha sorprendido a analistas y gobiernos. En apenas unos días, el grupo rebelde, respaldado por Irán, tomó el control de hasta 130 kilómetros de la costa del Mar Rojo, territorio que antes pertenecía a la coalición anti‑hutí conocida como Resistencia Nacional. Este movimiento representa el mayor logro militar de los hutíes en años, a pesar de una guerra civil que lleva 12 años, bombardeos saudíes y ataques de fuerzas estadounidenses, israelíes y británicas.

Con la zona ahora bajo su dominio, los hutíes consolidarán su presencia y dificultarán cualquier intento de desalojarlos. “Ahora que están ahí, se van a afianzar y será mucho más costoso expulsarlos”, señaló Hisham al Omeisi, analista del Instituto Europeo de la Paz. El respaldo iraní, que se ha intensificado tras los reveses de Hezbolá, Hamás y el régimen sirio, es clave para mantener este impulso y proyectar poder en la región.

El control de la costa yemení tiene implicaciones globales, pues coloca a Irán, directa o indirectamente, sobre dos de los estrechos más estratégicos del mundo: Ormuz y el de Mandeb. Según Farea al Muslimi, de Chatham House, esto representa el control de más del 35% del comercio mundial de petróleo, una influencia comparable a la de una bomba nuclear. Además, los hutíes han tomado islas como Perim, situada en el punto más estrecho del Mandeb, lo que les brinda la capacidad de interferir con el tráfico marítimo internacional.

Las compañías navieras observan con cautela los comunicados hutíes que aseguran que la navegación es “segura para todas las compañías, excepto para los buques sauditas”. En el pasado, el grupo ha atacado barcos sin vínculo con Israel, como un petrolero noruego, y su capacidad de lanzar misiles y drones sigue siendo una amenaza real para la seguridad del Mar Rojo.

Washington, aunque preocupado por la escalada, ha evitado una intervención directa pese a los pedidos del príncipe heredero saudí Mohamed bin Salmán. El Departamento de Defensa prefiere intensificar el apoyo a Arabia Saudita sin comprometer tropas, mientras EE. UU. evalúa el riesgo de una nueva ofensiva similar a la Operación Rough Rider de 2025, que dejó una huella profunda en la política interna estadounidense.

En paralelo, Arabia Saudita enfrenta la presión de posibles ataques a su oleoducto Este‑Oeste, una ruta alternativa vital tras el cierre del estrecho de Ormuz. Las imágenes satelitales que muestran misiles y drones hutíes dirigidos a la infraestructura petrolera saudí indican una estrategia iraní de presión económica que podría complicar aún más la situación en la península.

Para la población yemení, ya devastada por años de conflicto, el avance hutí agrava la crisis humanitaria. Desplazados, hambrientos y sin acceso a servicios básicos, los civiles ven cómo la guerra se extiende a nuevas áreas, aumentando la incertidumbre y el sufrimiento en un país que busca desesperadamente una salida al conflicto.

Fuente: Bbc

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