La Agencia Tributaria ha publicado datos que revelan un fenómeno sin precedentes en la historia reciente del país: desde 2013 el número de contribuyentes con patrimonios superiores a 30 millones de euros se ha duplicado, pasando de 471 a 1 023 en 2024. Este crecimiento sostenido, casi lineal durante la última década, contrasta con la ligera caída del total de obligados a tributar el Impuesto de Patrimonio, que ahora son 227 424, un 0,5 % menos que el año anterior.
El salto más notable se registró en 2024, cuando 158 nuevas fortunas cruzaron el umbral de los 30 millones, elevando la suma total declarada por este grupo a 986,985 millones de euros, un incremento del 5,7 % respecto a 2023. Aun cuando el número de contribuyentes disminuye, el patrimonio medio de quienes siguen pagando el impuesto sube un 6,4 %, lo que evidencia una creciente concentración de riqueza en manos de una minoría cada vez más poderosa.
Este fenómeno no es exclusivo de España; sin embargo, la coincidencia de dos tendencias opuestas –más grandes fortunas y menos contribuyentes al impuesto– llama la atención. La concentración de riqueza, concepto ya estudiado por economistas, se ha materializado en la última década, impulsada por la recuperación post‑pandemia y la reactivación de los mercados financieros, que favoreció a los propietarios de activos financieros y bienes raíces de alto valor.
El contexto institucional también ha influido. El Impuesto de Patrimonio, eliminado en 2008 y reinstaurado en 2011, ha sufrido variaciones en su aplicación regional. Hasta 2022, comunidades como Madrid ofrecían exenciones del 100 %, lo que dejaba fuera de la recaudación a muchas de las mayores fortunas. Con la creación del Impuesto de Solidaridad de las Grandes Fortunas, que grava a quienes superan los tres millones de euros y no están ya sujetos al impuesto autonómico, Madrid y Andalucía recuperaron la recaudación, pasando de cero a 643 millones y 38,7 millones de euros respectivamente en 2024.
El impacto fiscal es notable: Hacienda ingresó 2 153,7 millones de euros por el Impuesto de Patrimonio en 2024, un aumento del 9,3 % respecto al año anterior y la cifra más alta de la serie histórica. Este récord se debe tanto al mayor patrimonio declarado como a la ampliación de la base tributaria tras la entrada en vigor del impuesto de solidaridad.
Analistas advierten que la creciente brecha entre la riqueza acumulada y la carga tributaria efectiva podría generar tensiones sociales y presionar a los gobiernos para revisar la estructura impositiva. Mientras tanto, la tendencia sugiere que la concentración de la riqueza seguirá siendo un tema central en el debate económico y político de España.
Fuente: Xataka