Yangs Technology, empresa china de robótica con sede en Chengdu, ha iniciado un despliegue masivo de sus robots de última milla en varias ciudades europeas, según informó China Daily. La compañía asegura que ya circulan miles de unidades, cada una con capacidad para transportar hasta 20 kilogramos y operar sin interrupciones durante más de 12 horas gracias a su sistema de cambio rápido de baterías. Estos robots están clasificados como nivel 4 de automatización (SAE), lo que les permite navegar de forma autónoma en entornos urbanos usando una combinación de sensores ultrasónicos, cámaras y LiDAR.
El objetivo de este despliegue es captar el mercado de reparto de última milla, un sector que se espera crezca un 20 % anual hasta 2030, alcanzando un valor de 8.000 millones de dólares. China se ha consolidado como líder mundial en fabricación de robots industriales; la International Federation of Robotics indica que más de la mitad de los robots instalados a nivel global provienen de China, y el país produce alrededor del 90 % de los robots humanoides. Este ecosistema industrial permite a fabricantes como Yangs Technology ofrecer equipos a precios competitivos y en grandes volúmenes, incluso sin ser una marca de primera línea.
En Europa, el desarrollo de la entrega autónoma ha sido más lento y fragmentado. Cada Estado mantiene normativas propias para el uso de robots en espacios públicos, lo que dificulta una homologación única y retrasa la adopción masiva. Países como Estonia, Finlandia y algunas regiones del Reino Unido han avanzado, pero la mayoría sigue en fase de pruebas piloto. El video promocional de China Daily muestra los robots circulando en una calle de Moscú, con la rotulación de la empresa rusa Yandex, lo que sugiere acuerdos locales con plataformas de entrega y supermercados.
A diferencia de drones o furgonetas autónomas, los robots de Yangs operan en aceras, centros comerciales y barrios residenciales, donde la fricción regulatoria es menor y el costo de entrada al mercado resulta más bajo. Su diseño compacto y la carga útil moderada los hacen aptos para entregas rápidas de paquetes pequeños, compitiendo directamente con soluciones como Starship, que ya supera los 10 millones de entregas comerciales a nivel mundial.
El avance de China en este sector plantea un desafío para la industria europea, que deberá armonizar sus marcos regulatorios y fomentar la infraestructura necesaria para integrar estos sistemas. De no hacerlo, el continente corre el riesgo de quedar relegado a un papel de laboratorio de pruebas mientras los fabricantes chinos consolidan su presencia y capturan cuota de mercado.
En conclusión, la llegada de miles de robots de reparto chinos a Europa marca un punto de inflexión en la logística urbana. Si bien la tecnología está lista, el éxito dependerá de la capacidad de los gobiernos y empresas locales para adaptarse a un entorno cada vez más automatizado y competitivo.
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Fuente: xataka