Portugal afronta una creciente escasez hídrica en el sur del país y ha decidido apostar por la desalación a gran escala. La nueva Estação de Dessalinização de Água do Mar do Algarve (EDAM), ubicada en el municipio de Albufeira, será la primera planta de agua de mar destinada al consumo urbano en Portugal continental. Con una inversión estimada de 108 millones de euros, la primera fase podrá producir 16 hectómetros cúbicos al año, equivalentes a 43 200 metros cúbicos diarios, y se prevé una ampliación a 24 hm³ antes de su puesta en marcha en 2028.
El Algarve depende tradicionalmente de embalses y acuíferos subterráneos, fuentes que han visto reducidos sus niveles por sequías prolongadas y una demanda turística en constante aumento. Las autoridades portuguesas consideran que la desalación será una pieza clave dentro de una estrategia integral que también incluye la reutilización de aguas residuales, la reducción de pérdidas y la mejora de las interconexiones del sistema de abastecimiento, con el objetivo de disminuir la vulnerabilidad ante futuros episodios de escasez.
El proceso que empleará la EDAM se basa en la ósmosis inversa, una tecnología que primero pretrata el agua marina para eliminar partículas y luego la hace pasar por membranas que retienen las sales. Posteriormente, el agua desalinizada se somete a remineralización y desinfección antes de incorporarse a la red pública. Además, la planta contará con estructuras de captación en el mar y un emisario para devolver la salmuera resultante, bajo estrictas normas de dispersión y monitoreo ambiental para minimizar el impacto sobre el ecosistema oceánico.
Aunque la desalación es una solución conocida en España desde los años sesenta, su adopción a gran escala en Portugal marca un hito. La iniciativa refleja una tendencia creciente en regiones costeras mediterráneas, donde la combinación de recursos tradicionales y nuevas tecnologías busca garantizar el suministro hídrico frente al cambio climático y la presión demográfica.
Los críticos señalan el alto costo energético de la ósmosis inversa y la necesidad de gestionar adecuadamente la salmuera, pero los defensores argumentan que la seguridad hídrica es prioritaria para una zona tan dependiente del turismo. La planta EDAM, al estar operativa en 2028, pretende ofrecer una reserva adicional que complemente las fuentes existentes y contribuya a la resiliencia del Algarve.
En conclusión, la desaladora del Algarve representa una apuesta audaz de Portugal por la innovación tecnológica al servicio del agua. Su éxito podría sentar un precedente para otras regiones costeras que enfrentan desafíos similares, consolidando la desalación como una herramienta esencial dentro del mix de recursos hídricos del futuro.
Fuente: xataka