Un tribunal de Shenzhen condenó este jueves al magnate inmobiliario Xu Jiayin, fundador del conglomerado Evergrande, a cadena perpetua y a una multa histórica de más de 2.000 millones de dólares. La sentencia incluye cargos de fraude financiero, evasión de regulaciones crediticias y manipulación de información contable, según el fallo emitido por la corte local. La decisión judicial marca el punto culminante de una larga investigación que comenzó en 2022, cuando las autoridades chinas intensificaron la vigilancia sobre el sector inmobiliario tras el colapso de varios promotores.
Evergrande, que en su apogeo controlaba más de 1,5 millones de unidades habitacionales y se posicionaba como el mayor desarrollador de China, se convirtió en el símbolo de la crisis inmobiliaria que ha sacudido la economía del país. La empresa acumuló una deuda de alrededor de 300.000 millones de dólares, alimentada por un modelo de negocio basado en la venta anticipada de proyectos y la dependencia de préstamos bancarios de corto plazo. Cuando el gobierno introdujo en 2020 la política de “tres líneas rojas” para limitar el endeudamiento excesivo, Evergrande perdió acceso a nuevos créditos y sus flujos de efectivo se secaron.
El deterioro financiero llevó a la compañía a declararse en quiebra en 2021, desencadenando una serie de reestructuraciones forzadas y la venta de activos por valor de cientos de miles de millones de dólares. La caída de Evergrande provocó retrasos en la entrega de viviendas, afectó a miles de proveedores y generó temores de contagio en el sector, obligando al Banco Popular de China a intervenir con medidas de estabilización.
La sentencia impuesta a Xu Jiayin incluye una multa total de 15.820 millones de yuanes (aproximadamente 2.400 millones de dólares) que recae tanto sobre el fundador como sobre la división inmobiliaria del grupo. Además, el tribunal ordenó la confiscación de bienes personales y la prohibición de ejercer cualquier cargo directivo en el sector financiero durante al menos diez años.
Expertos consideran que el caso representa un mensaje claro del gobierno chino: la era del endeudamiento desmedido y la especulación inmobiliaria ha terminado. La autoridad reguladora busca restaurar la confianza en el mercado mediante la aplicación rigurosa de normas crediticias y la sanción ejemplar de los responsables de prácticas fraudulentas.
Las repercusiones de la condena se sentirán en los mercados internacionales, donde los inversionistas han seguido de cerca la evolución de Evergrande. La medida podría impulsar una mayor prudencia en la financiación de proyectos inmobiliarios en Asia y reforzar la presión sobre otras compañías con estructuras de deuda similares. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para gestionar la reestructuración de la deuda pendiente y proteger a los compradores de viviendas afectadas.
Fuente: Dw