Desde el 1 de noviembre la Unión Europea ha puesto en vigor una nueva tasa de dos euros por cada categoría de producto importado desde China, lo que incrementa significativamente el costo de los pedidos en plataformas como Shein, Temu y AliExpress.
El mecanismo, definido en un reglamento delegado, establece que cada envío con una clasificación arancelaria distinta paga la tasa una vez. Así, cinco camisetas idénticas generan un único cobro de dos euros, mientras que un paquete que incluya una camiseta y un reloj será gravado dos veces. Esta medida se suma al arancel transitorio de tres euros introducido en julio, vigente hasta julio de 2028.
El objetivo es cubrir los gastos de gestión aduanera, que han crecido al procesar millones de paquetes pequeños al día. A diferencia del arancel de julio, que solo afectaba envíos de menos de 150 euros, la nueva tasa no considera el valor del paquete, atacando directamente el modelo de negocio basado en artículos de bajo costo y envío rápido.
En la práctica, el sobrecosto no recae directamente en el consumidor, ya que la UE considera a las plataformas y vendedores como importadores responsables de los trámites. Sin embargo, los operadores pueden trasladar el gasto mediante precios más altos o campañas promocionales, lo que reducirá su competitividad frente a productos locales.
Los primeros datos son contundentes: desde la aplicación de la medida, los envíos de paquetes pequeños a Europa han caído un 60%, y en Francia las ventas de Temu disminuyeron un 50% y las de AliExpress un 37% entre junio y julio. En los Países Bajos, principal punto de entrada, el número de paquetes redujo un 46%.
Expertos de la Cámara de Comercio española advierten que las empresas podrían responder importando en mayores volúmenes y estableciendo almacenes dentro de la UE, manteniendo el hábito de compra pero cambiando la logística. El eurodiputado Dirk Gotink, responsable de la reforma aduanera, reconoce que el arancel de tres euros ya ha reducido el flujo, pero insiste en la necesidad de medidas más robustas.
La normativa contempla revisiones cada dos años para ajustar la tasa al coste real de los controles aduaneros. Mientras tanto, consumidores europeos enfrentarán precios más altos y una posible escasez de ofertas ultra baratas en los gigantes del e‑commerce transfronterizo.
Fuente: xataka