El Día de Muertos, una de las celebraciones más emblemáticas de México, se consolidó en 2026 como un motor económico de gran magnitud para el estado de Veracruz. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la festividad generó alrededor de 53 mil millones de pesos en ingresos directos e indirectos, beneficiando a más de 1.2 millones de trabajadores temporales y permanentes. Este impacto se refleja en la ocupación de plazas de artesanos, vendedores ambulantes, hoteles y restaurantes que atienden a miles de visitantes nacionales e internacionales.
El auge de la celebración se debe, en parte, a la creciente promoción turística que autoridades estatales y municipales han impulsado durante los últimos años. Programas de difusión cultural, rutas temáticas y la inclusión de la fiesta en itinerarios de agencias de viajes han atraído a un público más amplio, que busca experimentar las tradiciones veracruzanas como los altares, las comparsas y los desfiles de calaveras. Asimismo, la inversión pública en infraestructura, como la mejora de plazas públicas y la instalación de sistemas de iluminación, ha favorecido la seguridad y la comodidad de los asistentes.
Los sectores más beneficiados fueron la hostelería y la gastronomía, que reportaron incrementos de hasta el 45 % en sus ventas durante la semana del 31 de octubre al 2 de noviembre. Restaurantes que ofrecieron platillos típicos como el “pan de muerto” y el “pescado a la veracruzana” experimentaron alta demanda, mientras que hoteles registraron ocupación casi total, especialmente en destinos costeros como Veracruz y Boca del Río. Los artesanos, por su parte, vendieron más de 3 millones de piezas de arte popular, desde calaveras de azúcar hasta textiles bordados a mano.
El impacto económico también se tradujo en ingresos fiscales para el estado. La recaudación de impuestos indirectos, como el IVA y el impuesto sobre hospedaje, ascendió a 2.8 mil millones de pesos, recursos que se destinarán a programas sociales y a la conservación del patrimonio cultural. Las autoridades locales resaltan que este flujo financiero permite financiar proyectos de restauración de iglesias y cementerios históricos, esenciales para mantener la autenticidad de la celebración.
Sin embargo, expertos advierten sobre la necesidad de equilibrar la expansión comercial con la preservación de la esencia simbólica del Día de Muertos. El riesgo de sobrecargar los espacios públicos y la posible pérdida de significado religioso y familiar son temas que deben ser atendidos mediante regulaciones y campañas de concientización. La participación de comunidades locales sigue siendo clave para garantizar que la festividad mantenga su carácter comunitario.
En conclusión, el Día de Muertos 2026 no solo reafirmó su valor cultural, sino que se consolidó como un pilar económico para Veracruz. La combinación de tradición, turismo responsable y políticas públicas ha generado un efecto multiplicador que beneficia a diversos sectores, al tiempo que plantea desafíos de gestión sostenible para futuras ediciones.
Fuente: Diario de Xalapa