Las Fuerzas Armadas de la Federación Rusa llevaron a cabo este sábado un ataque aéreo contra una instalación industrial en la localidad de Boríspol, en la provincia de Kiev. Según el Ministerio de Defensa ruso, la planta estaba dedicada a la fabricación, adquisición y suministro de municiones y explosivos para las fuerzas de seguridad de Ucrania. El objetivo, según Moscú, era neutralizar una “infraestructura clave” que abastece al ejército ucraniano en la zona occidental del país.
El ataque se realizó con vehículos aéreos no tripulados (VANT) de ataque de largo alcance, según el comunicado oficial ruso. Las imágenes difundidas por el Ministerio muestran explosiones y nubes de humo que se elevan sobre el complejo industrial, aunque no se ha confirmado el número de víctimas ni el alcance exacto de los daños. Autoridades locales ucranianas aún no han emitido pronunciamiento oficial, pero fuentes en la zona indican que el incendio pudo haber comprometido gran parte de la capacidad productiva de la planta.
Boríspol, ubicada a unos 30 kilómetros al suroeste de Kiev, ha sido escenario de intensos combates desde el inicio de la invasión rusa en febrero de 2022. La región ha visto múltiples incursiones de drones y misiles, tanto por parte de Kiev como de Moscú, en una guerra de desgaste que ha convertido a la zona en un punto crítico para la logística militar de ambos bandos. La destrucción de la planta de municiones representa un golpe significativo para la capacidad de reabastecimiento de Ucrania en el frente occidental.
Expertos en defensa señalan que el uso de drones de largo alcance por parte de Rusia indica una evolución en la estrategia de ataque, enfocada en objetivos estratégicos sin necesidad de desplegar fuerzas terrestres. Este tipo de operaciones permite a Moscú ejercer presión sobre infraestructuras críticas mientras minimiza la exposición de sus propias tropas a los contraataques ucranianos.
Por su parte, el gobierno ucraniano ha denunciado el ataque como una violación del derecho internacional humanitario y ha prometido reforzar la defensa de instalaciones estratégicas. En declaraciones recientes, el presidente Volodímir Zelenskiy advirtió que Ucrania responderá con mayor intensidad a cualquier intento de destruir su capacidad de defensa.
El incidente se suma a una serie de ataques recientes contra fábricas, depósitos y centros logísticos en territorio ucraniano, lo que evidencia la escalada de la guerra aérea y la creciente dependencia de ambas partes en tecnología de drones. La comunidad internacional observa con preocupación el aumento de la violencia en la región, mientras se intensifican los esfuerzos diplomáticos para buscar una solución al conflicto.
Fuente: RT Español