La consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral, Guadalupe Taddei, presentó su renuncia este lunes ante la Cámara de Diputados, luego de que se le acusara de presuntos actos de corrupción junto a su círculo de colaboradores. La decisión ha reactivado el debate sobre el mecanismo que debe seguirse para designar a un nuevo presidente del Consejo General del INE, un proceso que, según expertos, debe ser transparente y evitar los errores del pasado.
Arturo Sánchez, exconsejero del antiguo IFE, recordó que la última vez que el organismo vivió una renuncia de su líder, en 2007, los diez consejeros restantes acordaron turnarse la presidencia interina por un mes cada uno mientras la Cámara de Diputados gestionaba el nombramiento definitivo. Ese modelo, aunque temporal, permitió que el instituto siguiera operando sin interrupciones y sirvió de referencia para la situación actual.
Jaqueline Peschard, también exconsejera, explicó que la Constitución y la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales (LGIPE) establecen los pasos que la Cámara debe seguir. Primero, la Cámara emite una convocatoria que define requisitos, etapas y plazos. Luego, un comité técnico de cinco miembros, designado por la dirección política de la Cámara y la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, evalúa a los aspirantes y elabora una lista de los cinco candidatos más idóneos por cada vacante.
Esa lista pasa a la Junta de Coordinación Política (Jucopo), integrada por los grupos parlamentarios, que busca consensos políticos. Si no se logra acuerdo, la selección recae en una tómbola, método que algunos consideran poco adecuado para un organismo tan sensible como el INE. Finalmente, el Pleno de la Cámara vota; la designación requiere el voto de al menos dos terceras partes de los diputados presentes, lo que asegura una mayoría calificada.
Los analistas coinciden en que la designación por consenso es preferible a la tómbola, ya que esta última se utilizó en 2023 para nombrar a Taddei y generó críticas sobre la legitimidad del proceso. Además, Sánchez insiste en que el nuevo presidente debe impulsar la reconstitución de la Junta General Ejecutiva y buscar revertir la reforma de “superpoderes” que, según él, alimentó la crisis institucional.
En conclusión, la renuncia de Taddei abre una ventana de oportunidad para que el INE recupere credibilidad. El éxito del proceso dependerá de la capacidad de la Cámara y de los consejeros para llegar a acuerdos políticos que garanticen una dirección técnica y apartidista, esencial para la organización de las próximas elecciones federales.
Fuente: Eluniversal