La conmemoración del 2 de octubre de 1968, símbolo de la represión estudiantil en México, se vivió este sábado con una marcha masiva que culminó en el Zócalo de la Ciudad de México. Organizada por colectivos universitarios, sindicatos y organizaciones de derechos humanos, la manifestación reunió a más de 30 mil personas que portaban pancartas y banderas con consignas como “Justicia para los 1968” y “No más impunidad”. El recorrido partió desde la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y atravesó avenidas principales, generando un ambiente de solemnidad y reclamo histórico.
Los organizadores aprovecharon la fecha para recordar los hechos de 1968, cuando el ejército disparó contra una manifestación estudiantil, dejando cientos de muertos y desaparecidos. En sus discursos, líderes como la profesora de historia María López subrayaron la necesidad de que las autoridades reconozcan oficialmente los hechos y reparen a las víctimas y sus familias. Asimismo, se exigió la apertura de los archivos militares y judiciales, que hasta la fecha permanecen parcialmente clasificados.
El Gobierno federal, representado por la Secretaría de Gobernación, asistió a la marcha con un mensaje institucional que reconoció la tragedia de 1968 y prometió impulsar una investigación exhaustiva. Sin embargo, los manifestantes criticaron la falta de avances concretos y recordaron que, a 58 años del suceso, siguen sin resolverse casos de desapariciones y torturas. La presencia de representantes de la Fiscalía General de la República también generó expectativa, aunque ninguno ofreció compromisos firmes durante la marcha.
En el Zócalo, la concentración se tornó emotiva cuando familiares de desaparecidos presentaron fotografías y documentos, pidiendo al Estado que garantice la verdad y la reparación integral. La música de grupos folklóricos y el canto de estudiantes resonaron en la plaza, creando un ambiente de solemnidad que contrastó con la tensión que se vivió en años anteriores, cuando las protestas eran reprimidas violentamente.
Las autoridades de seguridad mantuvieron una presencia discreta, evitando incidentes mayores. Sin embargo, algunos grupos de la derecha política manifestaron su desacuerdo con la marcha, argumentando que la agenda política del 2 de octubre se ha politizado en exceso. A pesar de estas voces, la mayoría de los asistentes mantuvo la calma y la disciplina, lo que permitió que la jornada transcurriera sin contratiempos.
Al concluir la marcha, los organizadores anunciaron que seguirán impulsando una agenda legislativa para crear una comisión de la verdad y garantizar la reparación a las víctimas. La convocatoria también incluyó la firma de peticiones dirigidas al Congreso y al Presidente, con la esperanza de que 2024 marque un punto de inflexión en la búsqueda de justicia para los hechos de 1968.
Fuente: Jornada