En el crudo invierno de 1472, la ciudad de Dijon, bajo el asedio de los mercenarios del duque de Borgoña, fue escenario de una agresión sexual contra Jehanne, una mujer embarazada de aproximadamente treinta años. Proveniente de Lorena y casada con Jehan de Relanges, Jehanne vestía con elegancia la que la señalaba como mujer respetable, lo que hizo aún más chocante el ataque perpetrado por dos soldados que la arrastraron a un campo nevado, intentando violarla a pesar de su avanzado estado de gestación.\n\nEl asalto, que incluyó golpes y humillaciones, fue registrado por el investigador municipal Jacques Borestel, quien, tras la denuncia de la víctima, inició una investigación inusualmente rápida para la época. Gracias al testimonio de Jehanne, la autoridad local logró capturar a la mayoría de los agresores y, tras un proceso de tortura que forzó confesiones, los condenó a muerte.
Sin embargo, la jurisdicción de los mercenarios pertenecía al duque, que poco después ordenó su liberación alegando inmunidad clerical, dejando sin efecto la sentencia municipal.\n\nLo sorprendente del caso es que, contrariamente a la creencia popular de que las mujeres medievales eran siempre silenciadas o estigmatizadas, Jehanne pudo presentar su denuncia y recibió apoyo de vecinos que atestiguaron su respetabilidad. La historiadora Sara McDougall, autora de “Justicia para Jehanne”, descubrió en los archivos de Dijon más de setenta páginas de pergamino que detallan el proceso judicial, desafiando la visión tradicional de una justicia medieval inexistente para las víctimas de violencia sexual.\n\nA medida que la investigación avanzaba, surgieron dudas sobre la vida privada de Jehanne: registros indicaban que había tenido un hijo con un sacerdote años antes y que su marido la había abandonado para la guerra. Estas revelaciones, aunque potencialmente despectivas en la moral de la época, no impidieron que los magistrados continuaran con el caso, demostrando que la culpabilidad del agresor prevalecía sobre la reputación de la víctima.\n\nEl desenlace muestra la complejidad del sistema judicial medieval: aunque la sentencia de muerte se anuló por razones políticas, el hecho de que una mujer embarazada fuera escuchada y sus agresores identificados constituye un precedente histórico.
La historia de Jehanne evidencia que, incluso en tiempos de guerra y caos, existían canales legales que permitían a las mujeres buscar reparación, aunque con resultados limitados.\n\nHoy, el caso sirve como recordatorio de que la lucha contra la violencia sexual tiene raíces profundas y que la resiliencia de las víctimas ha sido una constante a lo largo de los siglos. La investigación de McDougall no solo rescata una historia olvidada, sino que también invita a reconsiderar los supuestos sobre la ausencia de justicia para las mujeres en la Edad Media.
Fuente: Bbc