El pasado viernes se registró un grave accidente ferroviario en la zona de Urda, Toledo, cuando un tren AVE proveniente de Atocha impactó contra un tren Iryo detenido en la vía de alta velocidad andaluza. El choque, que es el segundo incidente importante en la línea Madrid‑Andalucía este año, dejó varios heridos y obligó a suspender el tráfico en todo el corredor. Las primeras investigaciones apuntan a una caída total del sistema de seguridad LZB, responsable de la supervisión de velocidad y distancia entre trenes, como la causa principal del siniestro.
El LZB (Linienzugbeeinflussung) es un sistema de control continuo que envía información de velocidad y límites a los trenes mediante un cable zigzagueante instalado a lo largo de la vía. Cuando la transmisión se interrumpe, el protocolo de emergencia obliga al maquinista a detener el tren y, si es necesario, activa el frenado de emergencia. En el caso de Toledo, el cable dejó de funcionar en toda la sección, lo que provocó la orden de parada inmediata a todos los trenes y el paso al modo de respaldo ASFA Digital.
Según fuentes del Centro de Regulación y Control (CRC) de Adif, ubicado en la estación de Atocha, se activó el protocolo de respaldo y los maquinistas recibieron la indicación de reducir la velocidad a 40 km/h mientras se restablecía la señalización. Sin embargo, el CRC autorizó la reanudación del tráfico antes de que el tren Iryo hubiera abandonado la vía, lo que permitió que el AVE, circulando a una velocidad superior, colisionara con el tren detenido.
El corredor andaluz, inaugurado en 1992 con la línea Madrid‑Sevilla, es la vía de alta velocidad más antigua de España y una de las pocas que aún depende del LZB, a diferencia de otras líneas que utilizan el sistema ETCS. La falla del LZB ha generado dudas sobre la fiabilidad de la infraestructura y ha puesto en evidencia la necesidad de actualizar los sistemas de control en la red ferroviaria.
Las autoridades de Adif y Renfe han anunciado la apertura de una investigación exhaustiva para determinar por qué el CRC autorizó la circulación simultánea de dos trenes en el mismo cantón. Además, se revisarán los procedimientos de emergencia y se evaluará la sustitución del LZB por tecnologías más modernas, como el European Train Control System (ETCS), que ya se está implementando en otras rutas.
Mientras tanto, la operadora Iryo ha suspendido temporalmente sus servicios en la línea afectada y ha ofrecido asistencia a los pasajeros afectados. Se espera que la línea vuelva a operar con normalidad en los próximos días, aunque el incidente podría repercutir en la confianza del público y en la planificación de futuros proyectos de alta velocidad en el país.
Fuente: xataka