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Europa cuestiona el control de Maven, el sistema de IA militar sin botón de apagado

por editor
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Un nuevo incidente en Ucrania ha reavivado el debate en Europa sobre la dependencia de tecnologías militares estadounidenses. La red Starshield de SpaceX, versión militar de Starlink, sufrió una interrupción que dejó sin comunicación a drones que volaban a más de 160 km/h, impidiendo a Ucrania optimizar el uso de interceptores contra ataques rusos. Este hecho puso en el foco de atención a otro sistema clave: Maven, la plataforma de inteligencia artificial de Palantir que la OTAN compró en 2025 y que ya opera a plena capacidad en varios ejércitos europeos.\n\nMaven procesa datos de satélites, radares y sensores para ofrecer a los mandos una visión detallada del campo de batalla, reduciendo los tiempos de decisión de horas a minutos.

Sin embargo, según Louis Mosley, vicepresidente ejecutivo de Palantir para Reino Unido y Europa, ni la empresa ni el gobierno de EE. UU. pueden desactivar el sistema de forma remota; “no hay un botón de apagado”. La única forma de limitar su uso es que el comprador decida si emplea personal de Palantir, quienes deben ser ciudadanos del país y contar con la habilitación de seguridad requerida.\n\nLa ausencia de un mecanismo de control externo genera preocupación en los países aliados.

Si EE. UU. decidiera cortar el suministro o la operatividad de Maven, la OTAN quedaría sin una herramienta esencial para la vigilancia y la toma de decisiones. Este riesgo se suma al de Starshield, cuya interrupción fue atribuida a una orden de la Casa Blanca, supuestamente motivada por consideraciones políticas tras la presión de Donald Trump a Ucrania para que dejara de atacar refinerías rusas.\n\nAnte este escenario, varios gobiernos europeos empiezan a plantearse la necesidad de desarrollar tecnología propia.

Alemania ha expresado que resulta “inimaginable” depender del cerebro de Palantir, mientras que Francia busca alternativas como ChapsVision, aunque aún no están listas. En España, Indra y Telefónica son los candidatos principales para llenar el vacío que podría dejar Maven. No obstante, la falta de soluciones europeas maduras hace que la sustitución sea compleja y costosa.\n\nEl contrato milmillonario firmado por la OTAN para adquirir Maven sigue vigente y cuenta con el respaldo de los aliados, pero la confianza en el sistema está erosionada.

La polémica se intensifica porque Palantir también ha sido criticada por su vínculo con la agencia de inmigración ICE y por su participación en conflictos armados, lo que alimenta la desconfianza sobre la soberanía tecnológica europea.\n\nMientras tanto, la comunidad militar espera que la interrupción de Starshield se normalice; Ucrania ya informó que la conexión se restableció. Sin embargo, el episodio ha demostrado que la dependencia de infraestructuras controladas desde Washington puede convertirse en una vulnerabilidad estratégica, impulsando a Europa a acelerar la investigación y producción de sistemas de IA y comunicaciones propios.\n\nEl futuro de Maven y de otras tecnologías críticas dependerá de la capacidad de la UE para crear alternativas competitivas, garantizar su autonomía y evitar que decisiones políticas externas pongan en riesgo la seguridad colectiva de sus fuerzas armadas.

Fuente: Xataka

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