Inicio CienciaEl SS Yongala: del misterio del hundimiento a un arrecife vibrante en la Gran Barrera

El SS Yongala: del misterio del hundimiento a un arrecife vibrante en la Gran Barrera

por editor
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El 23 de marzo de 1911 el vapor SS Yongala zarpó de Mackay rumbo a Townsville con 122 personas a bordo y nunca llegó a su destino. Un ciclón tropical que se formó entre ambas ciudades borró del mapa al buque, que no contaba con equipos de comunicación para recibir la alerta emitida por la estación de Flat Top Island. La última señal visual fue la del farero de la isla Dent, quien lo vio pasar a las 18:30 horas, y después de eso el barco desapareció sin dejar rastro, salvo el cuerpo de un caballo de carreras que viajaba en la bodega.

Las autoridades de Queensland organizaron una extensa búsqueda con siete embarcaciones, pero sólo se hallaron restos de carga entre Hinchinbrook Island y Bowen; el casco permanecía oculto bajo el agua. La recompensa de mil libras esterlinas (aproximadamente 150,000 euros actuales) no logró revelar el destino del Yongala. Una comisión marítima de junio de 1911 exoneró al capitán William Knight y a la tripulación, concluyendo que la causa exacta del naufragio era indeterminable y quedaba en el terreno de la conjetura.

Décadas más tarde, durante la Segunda Guerra Mundial, un buque de desminado detectó anomalías frente a Cape Bowling Green, y en 1947 el hidrográfico HMAS Lachlan confirmó mediante ecosonda la presencia de un gran pecio. No fue sino hasta 1958 que el pescador Bill Kirkpatrick y el buzo alemán George Konrat lograron localizar el barco a 16 metros de profundidad. La identificación se confirmó al recuperar la caja fuerte cuyo número de serie coincidía con el asignado al Yongala, poniendo fin al misterio que había perdurado casi medio siglo.

Hoy el Yongala yace a 89 kilómetros al sureste de Townsville, dentro del Parque Marino de la Gran Barrera de Coral. La estructura casi intacta se ha convertido en un arrecife artificial que alberga más de 120 especies de peces, tiburones, tortugas y mantarrayas. Cada año, más de diez mil buceadores visitan el sitio, considerándolo un auténtico paraíso submarino y una atracción turística de gran relevancia para la economía local.

El barco ha sobrevivido a dos ciclones. En febrero de 2011 el ciclón tropical Yasi, de categoría 5, arrasó la zona y dejó al Yongala parcialmente desnudo, revelando partes del motor y el eje de la hélice que habían permanecido ocultas. Con el tiempo, corales y esponjas volvieron a colonizar la estructura, restaurando su aspecto de arrecife.

El caso del SS Yongala muestra cómo una tragedia marítima del siglo pasado puede transformarse en un valioso ecosistema y en un motor de desarrollo sostenible para la región, recordando la fragilidad del mar y la capacidad de la naturaleza para reinventarse.

Fuente: xataka

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