España ha alcanzado un hito histórico: el 56% de la electricidad generada en 2025 provino de fuentes renovables, según el último informe “Spain 2026 – Energy Policy Review” de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). En una década, la capacidad instalada de energías limpias se duplicó, pasando de 60 GW en 2015 a 119 GW, impulsada mayormente por la expansión solar fotovoltaica y eólica. Este avance ha reducido la intensidad energética media en un 2.4% anual y ha recortado casi una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero, posicionando al país como líder europeo en descarbonización.
A pesar del éxito, el informe señala que la generación renovable no se traduce automáticamente en una mayor electrificación de la economía. En 2024, la electricidad representó sólo el 25% del consumo final de energía, lejos del objetivo del 35% fijado para 2030. El sector transporte, que absorbe el 46% de las emisiones energéticas, sigue dependiendo en un 92% del petróleo, mientras que la electricidad cubre apenas el 2% de su demanda. Este desbalance muestra que la transición aún tiene obstáculos estructurales, sobre todo en movilidad y procesos industriales.
El gas natural ha vuelto a ganar protagonismo, incrementándose del 19% al 21% del mix eléctrico entre 2024 y 2025, tras el apagón del 28 de abril que dejó a gran parte de la península sin suministro. La AIE advierte que, sin una mayor flexibilidad del sistema, la dependencia de combustibles fósiles seguirá siendo una vulnerabilidad, especialmente en momentos de baja generación renovable o alta demanda.
Para afrontar este reto, el organismo propone reforzar la flexibilidad del sistema eléctrico mediante almacenamiento de energía y mayor interconexión con países vecinos. Actualmente, la capacidad de intercambio transfronterizo es limitada, lo que dificulta equilibrar la producción variable de viento y sol con la demanda. Además, se recomienda impulsar tecnologías emergentes como el hidrógeno verde y el biometano, que aún están lejos de cubrir una parte significativa del consumo energético.
El crecimiento de la capacidad renovable también ha mejorado la independencia energética de España. Según la AIE, sin el aumento de fuentes limpias, las importaciones de gas en 2024 habrían sido un 40% mayores. Sin embargo, la falta de infraestructura de almacenamiento y redes de distribución robustas podría frenar el aprovechamiento total de la energía generada.
En conclusión, España ha demostrado que puede expandir rápidamente su parque renovable, pero el verdadero desafío reside en integrar esa energía en todos los sectores productivos y de transporte. La próxima década será crucial para diseñar políticas que fomenten la electrificación, el almacenamiento masivo y la cooperación regional, garantizando un sistema energético sostenible, competitivo y seguro.
Fuente: xataka