LITILIT, empresa lituana de tecnología fotónica, inauguró en Vilna una planta de 4,000 metros cuadrados destinada a producir láseres de femtosegundo en serie. La inversión, de unos seis millones de euros, incluye líneas robotizadas, máquinas CNC y laboratorios de ensayo, y se espera que la producción arranque en 2027. En su primer año la fábrica planea entregar 1,000 unidades y, a plena capacidad, alcanzar los 3,000, lo que representaría cerca del 25% del total mundial estimado para 2025.
Lo relevante no es solo la potencia del láser, sino el cambio de paradigma en su fabricación. Hasta ahora estos dispositivos se elaboraban de forma casi artesanal, pero LITILIT apuesta a la automatización y a arquitecturas propias para reducir la complejidad de los componentes. Cada pulso dura una milbillonésima de segundo, lo que permite una precisión de micrómetros y evita el exceso de calor, características esenciales en el empaquetado avanzado de chips y en la perforación de sustratos de vidrio usados por gigantes como TSMC, Intel y Samsung.
Este tipo de láseres es crucial para la industria de los semiconductores, especialmente en la producción de GPU destinadas a la inteligencia artificial. NVIDIA, por ejemplo, está inyectando recursos a sus proveedores para asegurar el suministro de chips IA, y los láseres de femtosegundo son un elemento escaso en la cadena de suministro. Al ofrecer producción en serie, LITILIT busca eliminar ese cuello de botella y responder a la demanda explosiva de centros de datos y sistemas de IA.
Lituania, con menos de tres millones de habitantes, lleva más de seis décadas desarrollando tecnología láser. Desde el primer láser lituano en 1966, pasando por la creación de EKSMA en 1983, el país ha llegado a producir alrededor del 10% de los láseres científicos a nivel global y exporta entre el 90 y 95% de su producción a más de 80 naciones. Este legado le permite competir con potencias como China, Estados Unidos, Alemania y Francia, que también son compradores de su tecnología.
China, a pesar de las tensiones diplomáticas surgidas en 2021, sigue siendo uno de los principales clientes de LITILIT, mientras avanza rápidamente en su propio desarrollo de láseres ultracortos. La coexistencia de rivalidad y comercio subraya la importancia estratégica de estos dispositivos en la carrera por la supremacía tecnológica.
Si la planta alcanza sus metas, LITILIT podría producir un tercio de los láseres de femtosegundo del mundo, convirtiéndose en un actor clave para la industria de los semiconductores. El CEO Nikolajus Gavrilinas asegura que la demanda crecerá al ritmo de la industria multimillonaria de IA, consolidando a Lituania como un inesperado pero sólido pilar en la cadena de suministro de chips.
Fuente: xataka